Tras el agua llegan los conflictos sociales

Ayer, unas 2500 personas reclamaron frente a la Gobernación; 50.000 evacuados seguirán sin casa por varios meses; violencia
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22 de mayo de 2003  

SANTA FE.- Movilizaciones para exigir indemnizaciones por los daños, el reclamo permanente de los 50.000 evacuados que aún siguen sin saber dónde serán relocalizados, desórdenes en los comportamientos grupales que ocasionan un deterioro de la relación en los diferentes asentamientos y una clara sospecha de que en las próximas semanas la ciudad podría afrontar una crisis sanitaria sin precedente, parecen estar delineando un punto de inflexión en la situación que enfrenta esta capital desde que todos sus barrios de la zona oeste se anegaron entre el 29 y 30 del mes último.

El tan temido estrés postraumático que sucede a toda catástrofe parece estar alentando un alto grado de conflictividad social, cuyas consecuencias lejos están de valorarse en una dimensión correcta, más aún cuando comienza a imperar la violencia en diversos puntos de la provincia. Todo esto refleja también la escasa preparación oficial para resolver la crisis, lo que trata de disimular el propio gobernador, Carlos Reutemann, que ayer realizó gestiones en la Capital y espera ahora la asunción del próximo gobierno para recibir más ayuda económica.

Ayer, unos 2500 manifestantes -evacuados, dirigentes sociales y sindicales- llegaron hasta la Casa de Gobierno. Criticaron con dureza a los funcionarios y entregaron un petitorio por medio del cual "exigen que los responsables reparen los daños", ya que responsabilizan al gobierno -provincial y municipal- de no haber adoptado las previsiones para evitar que el desbordado río volcara sus aguas sobre un tercio de la ciudad.

El reclamo es concreto: declaración de emergencia laboral, alimentaria, habitacional, sanitaria y ambiental, y ayuda económica inmediata a la población afectada.

Entre los dirigentes se comentó que el gobierno no estaría decidido a resarcir los daños porque ello implicaría aceptar su responsabilidad en los hechos que derivaron en la evacuación masiva de 150.000 santafecinos en sólo 36 horas. Lo único que podría evaluarse -aseguran- es destinar la ayuda económica convenida con el Ministerio de Trabajo, que incluye 10.000 nuevos planes de asistencia, y que serán destinados a quienes más damnificados resultaron en la emergencia. Para las empresas dañadas se gestionan exenciones impositivas, pero no capital de trabajo.

En los 281 centros donde permanecen alojados 49.927 evacuados, se observa cierta efervescencia social. Los que permanecen en establecimientos escolares rechazan de plano el traslado compulsivo a galpones donde no existen servicios elementales. Menos aún a las carpas instaladas en una cancha de fútbol, que quedó anegada por la lluvia. La convivencia se deteriora, lo que deriva en un aumento de los casos de violencia, incluso infantil, producto del hacinamiento.

Problema epidemiológico

El Comité de Salud Mental alertó que existen inconvenientes de todo tipo. "Esta situación merece una atención muy especial y directa porque si se mantiene, el punto de salud mental se termina convirtiendo en un problema epidemiológico. Por esa razón, planteamos la inconveniencia de que siga existiendo ese tipo de asentamientos masivos", dijo el secretario de Salud provincial, Daniel Tardivo.

"De las vivencias relatadas por las víctimas es evidente que en ellas se produjo un quiebre en el sentimiento de seguridad, lo que se traduce en una sensación de indefensión profunda ante una especie de "violación psicológica" a su persona, a su familia, a su rol social, a su vivienda, a su vida", explicó a LA NACION la psicóloga Cristina Masacessi.

Además, el esfuerzo por establecer un cerco sanitario dio resultados parciales. Ayer se informaron 66 casos de hepatitis, 82 de leptospirosis, 40 de diarrea infantil y 20 de varicela. Ante ello, Tardivo fue preciso: "Estamos en el comienzo de la etapa crítica, aunque a pesar del alerta la situación, teniendo en cuenta el desastre, todavía está bajo control". Sin embargo, hay focos contaminantes directos. El más importante es la basura. En las calles de la zona inundada hay aún 60.000 toneladas de residuos, orgánicos e inorgánicos, que no se sabe dónde depositar.

Un chico muerto

  • SANTA FE (Télam).- Un chico de nueve años, víctima de la inundación, murió al contraer una neumonía cuando se le realizó un estudio en un hospital público provincial. Jairo Maldonado contrajo la enfermedad durante una punción de médula. Iba a ser trasplantado, pero su familia tuvo que abandonar la casa e ir a un centro de evacuados. El tiempo transcurrido y la infección le provocaron la muerte.
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