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Educación

Turismo educativo: ¿Cuál es el impacto económico para la Ciudad?

Soledad Vallejos
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15 de marzo de 2019  • 17:16

En julio del año pasado, Elizabeth Dietz se tomó un avión en Oslo y aterrizó en Ezeiza. "Mis amigos me habían dicho que Buenos Aires era una ciudad hermosa, y como estudiante de Economía y Sociología me interesaba estudiar en un contexto argentino. El país tiene una historia económica interesante, además de una tradición de economistas famosos", dice en un fluido español esta joven noruega, de 23 años, que eligió a la Ciudad como destino por un intercambio entre la Universidad de Edimburgo, en Escocia, y la Universidad de San Andrés. A Dietz le gusta pasear por la ciudad, moverse en transporte público y visitar museos, teatros y parques. Los cafés de Buenos Aires son su perdición.

Ella es una de los 80.766 estudiantes internacionales que llegan cada año por motivos de estudio, y que en 2017 dejaron a la Ciudad casi 10.000 millones de pesos entre alojamiento, pago de aranceles, consumo, transporte y entretenimiento, entre otros rubros, según un trabajo realizado por los investigadores de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), y el Conicet, liderado por Javier Curcio y María Fernanda Luna. "En los últimos años, la movilidad estudiantil ha crecido de manera exponencial -señala el informe-.

Impulsados por los programas de intercambio, convenios y el prestigio de los sistemas educativos en distintas partes del mundo, cada año miles de estudiantes se movilizan para ampliar sus horizontes de conocimiento". Así lo hizo también Karla Kane, una estadounidense de 23 años que aplicó en la UBA para hacer una maestría en Relaciones Económicas Internacionales. "Me siento muy bienvenida como extranjera. Elegí la UBA porque tiene muy buenas maestrías y porque quería tener la experiencia de estudiar en una universidad pública de acá. Me parece excelente que una institución académica como la UBA sea tan accesible.

Creo que la educación debería funcionar así en todo el mundo, y quería ser parte de eso", argumenta. Su elección coincide con el ranking QS Best Student Cities, que posiciona a Buenos Aires como la mejor ciudad de Iberoamérica para estudiar, por encima de Barcelona o Madrid, y entre las 25 más elegidas del mundo.

"Desde un punto de vista de posicionamiento internacional es un atributo muy valioso. Competimos con las principales capitales en un tema central como el talento, un factor clave en el desarrollo económico que surge alrededor de las ciudades abiertas y cosmopolitas como pueden ser Nueva York, Londres o París", agrega Fernando Straface, secretario General y de Relaciones Internacionales del gobierno porteño, un área que lidera el programa Study Buenos Aires, y que recibió esta semana a rectores de diez universidades norteamericanas para generar acciones conjuntas de cara a la próxima edición de Education USA, una de las ferias de educación más grandes en todo el mundo.

La estudiante noruega Elizabeth Dietz, en el campus de la Universidad de San Andrés, en Victoria
La estudiante noruega Elizabeth Dietz, en el campus de la Universidad de San Andrés, en Victoria Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk

De dónde vienen y qué universidades eligen

¿Qué universidades eligen los estudiantes extranjeros? ¿De dónde vienen? ¿Cuál es el gasto promedio de estos turistas académicos? ¿Cuánto tiempo permanecen en la Ciudad? A la cabeza de las universidades preferidas está la UBA, que recibe al 52% de los estudiantes que van a las instituciones públicas de grado. Solo en las carreras de grado en universidades públicas, los estudiantes internacionales no deben pagar un arancel.

También figuran otras casas de estudios, como la Universidad Austral, la Universidad Católica Argentina, la Universidad de Belgrano, el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), la Universidad Torcuato Di Tella y la Universidad Abierta Interamericana, que del total de su matrícula tiene el 9% de alumnos extranjeros, tanto en carreras de grado como de posgrado.

La UAI fue la elegida por la colombiana Jéssica Mosquera, de 24 años, para hacer la maestría en Alta Dirección de Empresas. "Me gustó mucho la metodología de la facultad, que tiene mucha práctica y no solo da conocimientos teóricos -destaca la joven-. Apenas llegué recibía ayuda económica de mi mamá. Me alquilaban el departamento y todos los meses depositaban plata para los demás gastos. Desde hace algunos meses estoy trabajando en una consultora de negocios, en la parte de auditoría, y, como las clases en la facultad son por la noche, me cierran perfectamente los horarios".

Jessica Mosquera vino de Colombia para hacer una maestría en la UAI
Jessica Mosquera vino de Colombia para hacer una maestría en la UAI Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Sánchez

Jéssica llegó el año pasado, y cuenta que cada vez que puede sale en plan turista a recorrer el país. "Estuve en Bariloche, Rosario, Salta y San Martín de los Andes. Es un país hermoso, con mucha vida cultural. Siempre hay cosas para hacer". Sus primeros pasos por Buenos Aires los dio de la mano del programa del gobierno porteño Study BA, que la ayudó a conocer a otros estudiantes extranjeros y a resolver cuestiones básicas de movilidad que facilitaron la adaptación, como el hecho de haber recibido una tarjeta SIM para el celular, la SUBE y algunos descuentos en actividades y entretenimiento.

Mosquera no sabe con exactitud cuál es el presupuesto total de su viaje con motivo de estudio. "Aunque por suerte ya puedo mantenerme sola gracias al trabajo que conseguí", enfatiza. De acuerdo con el informe, en el impacto económico que reporta cada estudiante influyen distintas variables, entre la que se resalta el tiempo de estadía. "El gasto total promedio por viaje presenta una tendencia creciente durante los últimos años. Para 2017, puede estimarse en 16.401 pesos para aquellos turistas que se radicaron durante menos de dos semanas en la Ciudad, y en 78.501 pesos por viaje para los que lo hicieron por un período de entre 3 y 6 semanas de estudio", señala el informe.

A su vez, el gasto de consumo mensual de los estudiantes de estancias largas se estima en 30.266 pesos mensuales, también para 2017. El valor incluye todas las categorías de consumo inherentes a los gastos de la vida cotidiana y el pago de cuotas o matrícula. Cruzando las distintas variables, se desprende que, en promedio, un turista educativo gastó en ese mismo año relevado, un total de 57.801 pesos.

"Este universo de estudiantes, con diferentes estadías en la ciudad -dos años para maestrías, 6 meses a 1 año para intercambios de grado, posgrado o doctorados, dos a cuatro semanas para cursos de idioma o intensivos- hacen que la UBA represente el 25% de los ingresos totales por estudiantes extranjeros", precisa el estudio.

En el podio de nacionalidades, Brasil, Chile y Uruguay lideran los primeros lugares, ya sea para viajes cortos o más prolongados. Los países mencionados en la categoría "resto de América", entre los que figuran Colombia y Ecuador, también son protagonistas. Estados Unidos y Canadá tienen mayor participación en estancias de más de dos semanas, igual que los estudiantes europeos. Por último, si bien el informe presentado por la UBA el mes pasado tiene como único objeto de análisis el impacto económico, menciona también que "la internacionalización de la educación permite el establecimiento de relaciones culturales, la formación de capital humano competitivo, la mejora de la educación impartida y la expansión del sistema educativo".

  • Alberto Barbieri, rector de la UBA

"Estamos a favor de que vengan alumnos extranjeros porque enriquecen el acervo cultural de la UBA. Además, es un factor que brinda prestigio y reconocimiento a nivel internacional. Quienes estudian en nuestra universidad, se llevan una imagen muy positiva y la toman como propia; luego son embajadores nuestros en el mundo y fortalecen el intercambio en todos los aspectos en los países en donde estén".

  • Ezequiel Martinich, Departamento de Cooperación Internacional, UAI

"En 2010, la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos informó que, en solo un año (de 2007 a 2008), la movilidad mundial creció casi un 11 por ciento. Hoy se estima que unos 3 millones de estudiantes se desplazan por año entre distintos países, y la tendencia indica que el número podría duplicarse para 2025. La globalización del comercio, el intercambio de ideas y el crecimiento de la movilidad estudiantil generan una mayor internacionalización de la educación".

  • Fernando Straface, secretario general y de Relaciones Internacionales del gobierno porteño

"La ciudad de Buenos Aires, a diferencia de otras urbes cosmopolitas, con altos índices de turismo permanente, ofrece la posibilidad al estudiante internacional de vivir la experiencia como un local. Cuando un estudiante extranjero evalúa las alternativas que ofrece el abanico, Buenos Aires no solamente piensa en el prestigio de nuestras universidades, sino en la Ciudad como destino".

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