Un aluvión solidario siguió a la tragedia

Miles de porteños se movilizaron para acercar donaciones a la Casa de la Provincia de Santa Fe; doce trenes con la ayuda
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2 de mayo de 2003  

Santa Fe sacudió a los porteños, que ayer, 1° de mayo, se movilizaron masivamente hacia los centros de acopio de la ciudad de Buenos Aires para acercar sus donaciones de alimentos y ropa destinadas a las familias que sufren las inundaciones.

"Vine para dar una mano. No tengo otra cosa que ofrecer -dijo Mauricio Sanguine, de 37 años, técnico electromecánico, desocupado-. Nunca antes había colaborado con ninguna causa, pero lo que pasó en Santa Fe me conmovió", comentó.

Sobre el mediodía, moverse por Montevideo al 300, donde está situada la Casa de la Provincia de Santa Fe, no era fácil: los autos hacían cola para dejar los bolsos cargados de ropa, zapatos y alimentos, y la gente se agolpaba para ofrecer su ayuda. Allí trabajan 26 personas. Ana María Pérez es la coordinadora administrativa: "La colaboración de la gente es masiva. Desde el que puede traer un juguete, o algún alimento, hasta medicamentos", dijo. Pérez estima que van a necesitar más ayuda cuando bajen las aguas.

María del Carmen Alarcón, diputada nacional por el PJ santafecino, expresó:"El volumen de lo recaudado en 30 horas, desde que se formó el comité de emergencia, es de 25 toneladas de alimentos, ropas, y colchones, que fueron depositados en cuatro vagones de TBA que partieron el miércoles (por anteayer), a las 20". Alarcón no puede creer lo que sucede en las puertas de la casa de la provincia: "La respuesta ha sido espectacular. Los ciudadanos de la Capital vienen ininterrumpidamente a los depósitos".

Ethel se ofrece a colaborar, su principal objetivo es ser voluntaria, pero le respondieron que ya son muchos. "Miro las noticias y lloro de dolor, vine acá y lloro por lo que hace la gente. Es bárbaro", dijo esta santafecina que trabaja en la biblioteca del Congreso.

Anteayer trabajaron más de 200 voluntarios, entre ellos, ex residentes santafecinos, según las palabras de Alarcón. Además, contaron con la colaboración de la Gendarmería, de Defensa Civil, Boy Scouts y Policía Federal.

Otro grupo de ayuda está integrado por cuatro jóvenes que atienden las llamadas telefónicas. "Trabajamos en el call center de Aguas Provinciales de Santa Fe, cambiamos horarios y vinimos a colaborar", dijo Mariano Bullian, de 25 años, acompañado por Mariano Troncoso, de 24; Germán Carbajal y Ricardo Anderson, ambos de 26.

La mayoría de las llamadas son para pedir las direcciones donde dejar las donaciones, y un porcentaje menor, para preguntar por los evacuados. Otra de las tareas que tiene este grupo rosarino es la de anotar a los voluntarios. Javier Jara tiene 30 años, es santafecino y uno de los inscriptos. "Estoy buscando a mi hermano Alejandro y a su familia. Ellos tuvieron que irse de su casa y no se dónde están", explicó preocupado.

Jara está ayudando con la descarga de camiones en la calle 25 de Mayo desde anteayer. "Quiero ir allá (a Santa Fe) para estar con mi familia, aunque sé que es mejor cuando baje el agua así que, mientras tanto, doy una mano desde acá".expresó.

"Hay que ayudar, esto va más allá de lo que pasa. Hay que ayudar", repitió Marcelo, de 41 años, porteño.

Una postal increíble

Mientras los autos estacionaban sobre Montevideo, los voluntarios se acercaban parar colaborar con la descarga. La postal era increíble: las bolsas iban de mano en mano: un policía de la Federal se la pasaba a una mujer de unos 50 años, que se la daba a un joven scout, la recibía otro joven y la cargaba un gendarme.

Florencia, de 17 años, forma parte del grupo de 19 jóvenes scout de San Pablo Apóstol, de Hurlingham. "Es muy impactante ver a los autos esperando para dejar su ayuda. El país está cada vez peor y la gente sigue ayudando. Si la gente actúa así en un momento difícil como éste, la Argentina tiene futuro", opinó.

Mientras tanto, los camiones se reunían ayer frente al andén 8 de TBA en Retiro, desde donde salió el tren con las donaciones para Santa Fe.

"Me emociona lo que hace la gente. Para mí es una gran satisfacción. El orgullo de los maquinistas es que hay que llegar; aunque hay partes del trayecto donde se deben tomar precauciones, vamos a llegar a Santo Tomé", afirmó Rodolfo Ferreyra, con 27 años de servicio, y encargado de llevar la ayuda.

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