Un cambio de estrategia que abre otros caminos

Por Hernán Cappiello De la Redacción de LA NACION
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24 de mayo de 2003  

De lo que se trata es de saber quién mató a María Marta García Belsunce. Teniendo como norte esta premisa, la medida del juez de Garantías de San Isidro Diego Barroetaveña, que dispone la libertad de Carlos Carrascosa, abre la investigación más allá del grupo familiar.

Esto no implica descartar al viudo como sospechoso, ni a sus parientes, que están procesados por encubrimiento, sino que se ahonde también en otras hipótesis de trabajo.

Para eso, el juez Barroetaveña dispuso que intervengan los expertos en homicidios de la policía bonaerense, una fuerza que desde hace cuatro meses no investiga el caso. Desde el momento en que los uniformados insistían en que se debía detener a los familiares, y el fiscal de Pilar Diego Molina Pico decía que era prematuro.

Molina Pico optó entonces por investigadores de la Policía Judicial, un cuerpo que depende directamente del jefe de los fiscales bonaerenses, el procurador Eduardo Matías de la Cruz. Ellos avanzaron igualmente sobre el núcleo familiar.

Ahora, con la madre de la víctima como querellante, la familia apuesta a redireccionar la causa hacia otros sospechosos, entre ellos, el ex vecino del country Carmel, Nicolás Pachelo, que siempre manifestó su inocencia.

La liberación de Carrascosa causó sorpresa entre los allegados a Molina Pico, aunque ya sospechaban desde anteanoche que los defensores preparaban una jugada fuerte. Y lo hicieron al consentir la prisión preventiva, sin apelarla, para apostar a que el juez morigerara las condiciones en que ésta debía cumplirse.

El cambio de estrategia dio resultado. Barroetaveña les hizo lugar, con lo que pueden seguir litigando, pero sin la urgencia que significa tener a un cliente detenido.

¿Por qué un juez que el 15 de mayo último dictó la prisión preventiva de Carrascosa lo dejó libre 8 días después? Es una facultad que le permiten los artículos 159 y 160 del Código Procesal Penal bonaerense. La prisión preventiva pretende asegurarse que el detenido no huya hasta que llegue el momento del juicio. La detención no implica una condena anticipada. El código permite dejar en libertad al acusado si el juez se asegura que con las condiciones que le impone no va a perjudicar la investigación ni escapar. En el caso de Carrascosa, valoró en su favor que el 11 de abril, cuando ya era público que se iba a pedir su captura, el acusado se entregó voluntariamente y siempre estuvo a derecho en la causa, a igual que los procesados por encubrimiento.

La medida provocó escozor entre algunos magistrados de San Isidro que la consideraron poco habitual, en un posible caso de homicidio agravado por el vínculo que se castiga con reclusión perpetua.

Barroetaveña, tal vez, tenga otra explicación. Esa que intentó desarrollar cuando habló de los ambiguos indicios que hacen de Carrascosa el principal sospechoso.

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