Un capítulo clave en la lucha contra el virus C

Hugo Fainboim
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11 de noviembre de 2013  

Una de las principales características de la hepatitis C es que, en la mayoría de los pacientes, no presenta síntomas. Esto vuelve clave el diagnóstico a través de un simple análisis de sangre ya que el tratamiento puede curar la infección en alrededor de un 70% de los pacientes. Sin embargo, los períodos de toma de medicación son largos y pueden producir muchos efectos adversos.

En la actualidad, los esquemas de tratamiento se basan en la asociación de interferón pegilado con ribavirina, incorporándose también, en muchos casos, drogas llamadas inhibidoras de proteasas de primera generación, como el telaprevir y el boceprevir. Éstas incidieron en el porcentaje de curación, pero por otro lado sumaron efectos secundarios. Dentro de este triple tratamiento es el interferón, que se aplica mediante una inyección semanal, la droga que provoca mayores síntomas, que conlleva más contraindicaciones y hace que un alto porcentaje de pacientes no pueda realizar el tratamiento.

Desde hace poco se descubrieron nuevas drogas llamadas antivirales de acción directa (AAD). Las AAD se clasifican en: inhibidores de proteasas de primera generación (las mencionadas telaprevir y boceprevir), de segunda generación, inhibidores de polimerasa análogos y no análogos, e inhibidores de una región del virus llamada NS5A.

El advenimiento de estos medicamentos busca un mayor índice de curación (alrededor de un 90%), una reducción en los efectos adversos, un menor tiempo de tratamiento y fundamentalmente la posibilidad de asociar estas drogas sin necesidad de utilizar interferón. En el último congreso de la Asociación Americana para el Estudio de las Enfermedades del Hígado se mostraron múltiples trabajos que abordaban estas asociaciones y se estableció la aprobación para el uso asistencial de dos de ellas. La aprobación se confirmará en diciembre de este año, pero en nuestro país llevará más tiempo establecerla. Lo más importante es que uno de los esquemas es el primer tratamiento aprobado hasta el momento sin uso de interferón, un hito en la temática.

Sin lugar a dudas, estamos ante un capítulo clave de la lucha contra el virus C, que en los próximos años permitirá curar a la mayoría de los pacientes con poco tiempo de tratamiento y muy buena tolerancia a la medicación.

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