Un extraño "suicidio" con siete disparos

Fue en Villa Lynch; no hay detenidos
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27 de mayo de 2003  

Una modesta casa de un humilde barrio de la localidad de Villa Lynch, en San Martín, se convirtió este fin de semana en escenario de un episodio que, al menos desde lo formal, parece tener muchos puntos en común con el caso de María Marta García Belsunce.

Un hombre murió y su familia dijo inicialmente que se trató de un suicidio. Pero la autopsia -en este caso, realizada de inmediato- demostró que la víctima tenía siete balazos de calibre 32 en el pecho. Aún no hay detenidos, pero los hijos y la esposa del sujeto están en la mira de los detectives. Explicaciones que no cierran y una pretendida carta de la víctima explicando los supuestos motivos de su inopinada y aparentemente falsa decisión son parte de la historia.

Fuentes de la causa dijeron a LA NACION que el hecho ocurrió el sábado último a las 10 y que el fiscal de San Martín José Guozden, a cargo de la investigación, tomó intervención una hora y cuarto después. A esa hora los médicos de una ambulancia de emergencias ya habían llamado a la policía para advertir que en una humilde casa situada en Garay al 300, de Villa Lynch, habían encontrado el cadáver de un hombre con al menos dos disparos en el tórax.

A los efectivos de la comisaría local no los sorprendió el aviso. Una hora antes había ido a la seccional uno de los hijos de la víctima; allí les pidió que llamaran a una ambulancia porque en su casa había ocurrido un "accidente doméstico".

"Me suicidé"

Más tarde, el muchacho -de 23 años- dijo que había escuchado dos detonaciones y que cuando entró en la casa encontró a su padre tirado en el piso del pasillo, boca abajo. Al acercarse, según el relato del joven ante el fiscal Guozden, el baleado, identificado como Horacio Romero, de 50 años, le dijo: "Me suicidé", confiaron las fuentes.

El joven sostuvo que fue a lo de un vecino para pedir ayuda, pero que éste no le quiso abrir la puerta y que por eso corrió hasta la comisaría.

Las fuentes dijeron que la autopsia reveló que Romero recibió siete disparos en el pecho. En el domicilio de la víctima se secuestró un revólver calibre 32, que carga sólo seis balas. Romero tenía esposa y tres hijos -dos varones y una mujer, de 22, 23 y 25 años- y todos vivían en la misma casa. La víctima había perdido su trabajo en marzo.

Ayer, los peritos comenzaron a reconstruir las trayectorias de los disparos. También, a analizar la carta hallada entre las ropas de Romero, con la presunta justificación del supuesto suicidio. Todo indica que el eventual autor del crimen aún vive en la casa de la víctima.

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