Un fuerte incendio consumió la planta alta del hospital Alvarez

El siniestro quemó el siete por ciento del predio de Flores; una niña nació mientras las llamas ardían
Julieta Paci
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11 de enero de 2012  

"¡Pujá!", le dijeron en medio de la sala de parto. La mujer hizo fuerza y la niña nació rápido como un rayo, pero antes de que su madre pudiera contemplarla y llamarla por su nombre, el lugar se llenó de humo y el segundo piso del Hospital Teodoro Alvarez, del barrio porteño de Flores, comenzó a incendiarse .

El fuego se originó poco antes de las 14, en Juan F. Aranguren al 2700, en un sector administrativo en el que funcionaba el archivo. Debido a ello, en un primer momento se emplearon tres dotaciones de bomberos de la Policía Federal, que luego fueron reforzadas con cinco más y un hidroelevador. Entre el personal del hospital circuló la sospecha de que el origen del incendio pudo ser un cortocircuito, aunque aún no se sabe con exactitud cuáles fueron las causas.

Las llamas se extendieron por distintas áreas y tomaron la parte superior del edificio, una construcción de madera, aunque no se registraron heridos ni víctimas fatales, según informó Alberto Crescenti, director del Sistema de Atención Médica de Emergencia (SAME).

"El chico de la limpieza subió al segundo piso para limpiar y se encontró con el fuego. Bajó desesperado a contar lo que pasaba y dos camilleros subieron con matafuegos para combatir las llamas, pero apagarlas fue imposible", contó una de las mucamas que trabaja en el hospital.

Guillermo Muñiz, psiquiatra y miembro de la Asociación de Médicos Municipales, se mostró muy enojado ante lo sucedido y, en medio de la calle, manifestó que lo que pasó era "una muerte anunciada". "En el hospital hay muchos problemas edilicios, pero nadie los quiere ver. Esta es una construcción de cien años y necesita reformas. Los responsables de lo ocurrido son las autoridades del hospital y el gobierno de la ciudad."

"Si bien es verdad que existen algunos problemas como la mala disposición de puertas, ventanas y fallas en las diversas salidas de emergencia, lo del incendio fue algo del azar y no se le puede echar la culpa a nadie", dijo Nadina, personal del área de salud mental.

Ante la emergencia, la parroquia Reina de los Apóstoles, cercana a las instalaciones, ubicada en Avellaneda al 2600, funcionó como un improvisado centro de salud donde decenas de pacientes fueron atendidos por los vecinos del barrio que, conmocionados, llegaron al lugar con botellas de agua, vasos, hielo y alimentos.

Un hombre lloraba desconsolado. Otro, tendido en una camilla frente a la imagen de Cristo, con los brazos abiertos, parecía crucificado. Sherly, de apenas cuatro días, dormía aferrada a los brazos de su madre mientras Gregoria Gamarra, vecina de Flores desde hace 20 años, lloraba emocionada.

Poco a poco, alrededor de unas 60 personas se trasladaron a distintos centros de salud de la zona. "Los bebes recién nacidos y los niños fueron a los hospitales Elizalde y Gutiérrez, mientras que el resto de los pacientes al Durand, Vélez Sarsfield, Piñero, Santojanni, Ramos Mejía y Rivadavia", añadió Crescenti.

El antiguo edificio de Juan F. Aranguren al 2700 exhibió durante un buen rato lenguas de fuego y un denso humo negro, pero poco antes de las 17 las llamas cesaron y, según informó el jefe de los bomberos en el lugar, Carlos Bengoechea, el siniestro estaba completamente controlado y calculó que la superficie quemada fue de apenas cinco a siete por ciento del total del hospital.

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