Un joven murió ahogado y otro fue rescatado por dos bañistas

El hecho puso en evidencia fallas en la reacción ante emergencias de este tipo
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14 de diciembre de 2001  

SAN CARLOS DE BARILOCHE.- Un joven murió ahogado y un chico salvó su vida milagrosamente en el lago Nahuel Huapi, frente a una playa repleta de bañistas. El accidente encendió en Bariloche una luz de alarma sobre la seguridad en lagos y la reacción ante emergencias de este tipo.

Mauricio Mera, de 19 años, y Cristian Paz, de 11, jugaban con un cocodrilo inflable en el lago Nahuel Huapi, justo frente al centro de Bariloche. En un momento se internaron varias decenas de metros y el juguete comenzó a desinflarse. Pidieron auxilio a gritos, desesperación a la que se sumó la mujer de Mera, que está embarazada.

Dos agentes de la policía rionegrina, que estaban de franco y disfrutaban del día a pleno sol, se tiraron al lago para intentar rescatarlos.

El cabo Pablo Cayuleo, que se zambulló junto con el sargento Guillermo Galli, indicó que en la primera incursión no encontraron a Mera y llevaron a la costa a Paz, para reanimarlo ante el shock de hipotermia que había sufrido. Dijo que luego volvieron al agua en busca de Mera, pero que no lo encontraron y que en ese momento llegó un bote de Prefectura Naval, que tiene un destacamento muy cerca del lugar.

Según ese relato, un buzo de la fuerza nacional se sumergió y dio con Mera a más de cuatro metros de profundidad, para subirlo al bote.

En este punto, sin embargo, se produjo el mayor desacuerdo entre la contrapuesta versión de los policías (y los numerosos testigos que la avalaron ayer en radios de Bariloche) y la de Prefectura.

Según esta entidad, el bote llegó apenas se produjo la alarma, rescató a Paz y a los dos policías y los llevó a la costa.

De acuerdo con el relato de los policías, luego de subir a Mera al bote de Prefectura no pudieron arrancar el motor y ellos debieron tirarse nuevamente al agua para acercarlo a nado hasta la costa.

Las autoridades de Prefectura negaron esa versión y dijeron que eso "es materia de investigación".

Cayuleo transmitió su malestar por la serie de complicaciones que tuvo la emergencia: "Además del problema del bote, la ambulancia que llegó del hospital venía sin médico ni alguien que supiera cómo reanimar al chico, por lo que tuvimos que llevarlo en el patrullero. Pero fue demasiado tarde y en el hospital no pudieron reanimarlo", afirmó.

Al malestar que generó el accidente se le sumaron reclamos debido a la falta de cartelería en el lugar y de medidas de prevención para los bañistas, como sucede en otro balneario muy concurrido de Bariloche, como es Playa Bonita. Allí, a ocho kilómetros del centro, una cuerda con boyas impide a los bañistas alejarse de la costa, y si alguien transgrede el límite resulta amonestado por la propia Prefectura.

Consultado al respecto, el prefecto Angel Riquelme, jefe de la delegación Bariloche de la fuerza, compartió la necesidad de mejorar las condiciones de seguridad de las playas más concurridas de la zona, en particular "por las bajas temperaturas de las aguas".

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