Un puente hacia el Mercosur

Está casi terminada la vía que une Rosario con Victoria; será habilitada el 22 del actual
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13 de mayo de 2003  

ROSARIO.- Con las pruebas de carga y de iluminación que se realizan por estos días, la habilitación del puente Rosario-Victoria, prevista para el 22 del actual, entró en la cuenta regresiva. Si bien aún faltan asfaltar unos 15 km de carretera, se descuenta que, al ritmo que llevan los trabajos, se cumplirá con el plazo previsto para la finalización de la obra.

La conexión vial entre Santa Fe y Entre Ríos, un viejo anhelo de los habitantes de ambas provincias, resulta vital para el desarrollo económico de la región que, una vez terminada la obra, se convertirá en uno de los principales nudos de la vía comercial bioceánica que une los puertos de Valparaíso, en Chile, y Porto Alegre, en Brasil. El puente ofrecerá una alternativa atractiva para el transporte de cargas del Mercosur, debido a que acorta distancias y reduce costos de flete, una variable clave a la hora de decidir rutas de embarque de mercaderías. Pero su importancia económica impactará, sobre todo, en el mercado de granos que exporta la mitad de su producción por los puertos rosarinos.

La obra comenzó a construirse en septiembre de 1998 por iniciativa del entonces presidente de la Nación, Carlos Menem, que anhelaba encabezar el acto de inauguración. Aún puede cumplir su sueño en caso de ganar en el ballottage del domingo próximo, ya que Eduardo Duhalde aseguró que, aunque el puente se habilitará el 22 del actual, dejará el corte de cinta para el próximo presidente.

Un total de US$ 385 millones

El costo total de la obra es de 385 millones de dólares. Se extiende a lo largo de 59,4 kilómetros, desde el barrio rosarino de La Florida hasta el acceso este de Victoria, y consta de un puente principal de 608 metros de longitud sobre el brazo más caudaloso del Paraná, además de dos viaductos de acceso y 12 puentes en zona de islas.

Se trata de una obra vial compleja que causará también un fuerte impacto ambiental sobre el delta del Paraná. Se teme que los 47 kilómetros de terraplenes que soportan la ruta en las islas, al impedir la natural circulación de las aguas, cambien el comportamiento del sistema hídrico y afecten el ecosistema.

El plan de trabajo se cumplió hasta que, después de la crisis de diciembre de 2001, la empresa Puentes del Litoral SA - con el argumento de que en el nuevo escenario económico la obra era inviable- paralizó el emprendimiento. Después de tensas negociaciones, el gobierno nacional concedió a la empresa un crédito de 51,6 millones de pesos para finalizar la construcción. Aún no se definió cuál será el precio del peaje que en el contrato original estaba estipulado en 7,8 dólares más IVA. No obstante, se estima que la tarifa será subsidiada con un sistema similar al que se aplica en las rutas privatizadas. No hay que olvidar que el gobierno nacional descontará de su recaudación el préstamo que otorgó a la empresa concesionaria.

Gran expectativa

La inauguración de la obra despierta una gran expectativa. Se descuenta que, tanto en Rosario como en Victoria, redundará en un aumento de la actividad comercial. Aun así, en la cabecera entrerriana del puente no ocultan la preocupación. Más allá de su afán de progreso, Victoria disfruta de la tranquilidad de las ciudades de provincia y sus habitantes temen que el aluvión inmigratorio termine despojándolos de tan preciado bien.

Sin embargo, el sector empresarial, resuelto a aprovechar la oportunidad que el puente ofrece al turismo, actuó con reflejos rápidos y puso en marcha dos emprendimientos que se encuentran a punto de inaugurarse: un moderno hotel cuatro estrellas con casino y un club náutico con cabañas destinado a alquiler y una caleta para la amarra de embarcaciones.

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