Un testimonio con pocos detalles y muchas lagunas

Aseguran que la joven sólo pudo establecer que fue capturada por dos hombres y que uno la vigilaba Estuvo vendada todo el tiempo y dijo que no puede reconocer a nadie
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6 de mayo de 2003  

Florencia Macri estaba tranquila. Así, con calma, pocos detalles y bastantes imprecisiones, relató a la policía sus seis días de cautiverio, dijeron fuentes judiciales del caso.

Su hermano Mauricio la llevó en automóvil desde su casa de Eduardo Costa 3030, en Barrio Parque hasta Libertador y Cavia, donde está situado el Departamento de Delitos Complejos de la Policía Federal, al mando del comisario inspector Carlos Sablich, el mismo oficial que tuvo intervención en el esclarecimiento del secuestro del ex presidente de Boca, en 1991.

La joven de 19 años, precisó que fue secuestrada apenas salió de la Universidad del Cine, en San Telmo, el martes último, cerca de las 18. Fueron dos hombres los que la interceptaron y tras amenazarla la obligaron a acompañarla con su propio automóvil, un Peugeot 206 azul. El auto apareció luego en Villa Tesei y se supone que los captores llegaron allí a través de la autopista 25 de Mayo y la autopista del Oeste.

Pero la joven no pudo recordar cuánto tiempo duró el viaje hasta que la hicieron bajar del vehículo e ingresaron en una casa donde la mantuvieron retenida en una habitación, todo el tiempo con los ojos vendados. Sólo pudo establecer que una sola persona estaba a su cuidado.

Indicó que no pudo reconocer a nadie, ni aportar ningún dato relevante. Ni siquiera describir el tono de voz de quien la vigilaba, dijeron fuentes judiciales.

A pesar de que en su lugar de cautiverio no tenía televisión, allegados a la familia dijeron que le llegó el mensaje que le transmitió su hermano, cuando a través de los medios de comunicación le pidió que se quedara tranquila. "Fuerza Florcita, que todo va a salir bien", le dijo en ese momento.

Sin embargo, los detalles faltaron en el relato de la muchacha, dijeron allegados al caso. Expertos en secuestros, consultados por LA NACION, señalaron que esta reticencia inicial es habitual en los cautivos cuando recién recuperan la libertad y que con el paso de los días se relajan y pueden aportar más información.

Se agregó que la joven estaba tranquila y no demostró temor ni preocupación durante su breve relato a los investigadores.

A pesar de que ya declaró en el sumario policial, la joven aún debe prestar testimonio ante la jueza federal María Servini de Cubría, a cargo de la causa.

Silencio familiar

Macri evitó contar detalles de lo relatado por su hermana: "No queremos hablar, estamos tratando de retomar la actividad normal, ella está en perfectas condiciones", dijo, y lo mismo comunicó Franco Macri, cuando se excusó de explicar los detalles de las negociaciones.

Las conversaciones entre los secuestradores y la familia Macri se realizaron con la mayor reserva. La policía y la Justicia rastrearon las llamadas, mientras pudieron interferir las conversaciones de los familiares con los captores.

Pero las llamadas, alrededor de una docena, las cuáles fueron grabadas, se realizaban desde diferentes aparatos celulares, de modo que se dificultara el rastreo.

La última comunicación, donde le indicaron a Franco Macri cómo debía hacerse el pago del rescate, se hizo con un teléfono distinto del habitual, aunque de todos modos esa charla pudo ser interceptada con ayuda de personal de la Secretaría de Inteligencia del Estado.

Incluso, una fuente allegada a la causa aseguró que en esas charlas los interlocutores hablaban en clave para pasarse datos de citas, direcciones de postas y números, para evitar ser comprendidos.

Los pesquisas buscan información que pueda ayudar a identificar a la banda, pues suponen que pudo haber actuado un "entregador" que facilitó información para secuestrar a Florencia Macri.

Esto es así, pues la muchacha fue secuestrada alrededor de las 18, cuando salía de la Universidad del Cine en San Telmo y hasta hace poco tiempo, Florencia tomaba clases en el turno de la mañana. Nunca se movía de día con custodios, sino que sus vigilantes la acompañaban ocasionalmente a partir de las 19 o 20, cuando salía de noche con sus amigas a bailar.

Anoche fuentes judiciales dejaron trascender que la joven tenía decidido viajar a los Estados Unidos, pero no porque sintiera temor o supusiera que podía ser víctima de un nuevo secuestro, sino como una forma de relajarse tras seis días de tensión. Sin embargo, Mauricio Macri dijo anoche que su hermana no contemplaba realizar ningún viaje.

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