Una carta de Carrascosa a su familia

Dijo que quiere salir en libertad sólo si se demuestra su inocencia; está dolorido pero no deprimido
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18 de mayo de 2003  

Palabras más, palabras menos, ése es el espíritu de la carta manuscrita que Carlos Carrascosa entregó ayer a los suyos para explicar cómo se siente desde que sabe que si las cosas avanzan en la dirección que, hasta ahora, imprimió a la investigación el fiscal de Pilar Diego Molina Pico -sentido avalado anteayer por el juez Diego Barroetaveña, al dictarle la prisión preventiva- llegará detenido a un juicio oral y público como presunto coautor del homicidio de su esposa, María Marta García Belsunce.

Los mismos allegados al procesado que confiaron a LA NACION el contenido del mensaje escrito del viudo dijeron que ayer, desde las 18.20 y al menos hasta el cierre de esta edición, los integrantes del círculo más íntimo del acusado y de la propia víctima estuvieron reunidos en la casa de uno de ellos para evaluar la estrategia de contraofensiva judicial que desplegarán desde pasado mañana, en busca de probar la inocencia de Carrascosa y conseguir, así, que recupere la libertad.

El encuentro de trabajo se produjo en la casa de Horacio García Belsunce (h.); allí estuvieron los medio hermanos de aquél y de la víctima, John e Irene Hurtig, y el esposo de ésta, Guillermo Bártoli, además de los abogados de la familia José Licinio Scelzi y Marcelo Nardi.

El plazo que tiene la defensa para apelar la decisión de Barroetaveña es de cinco días, a contar desde la notificación de anteayer, por lo que vence el miércoles próximo.

El decisorio del juez de Garantías de San Isidro no resultó inesperado para los defensores, pero sí caló hondo en el ánimo de la familia. No sólo por el nuevo revés judicial para Carrascosa, sino porque del fallo de Barroetaveña -que calificó al viudo como coautor del homicidio- dejó abierto el camino para que Molina Pico acuse con el mismo grado de responsabilidad a algún otro familiar de la víctima.

El fin de una ilusión

Leila Keller Sarmiento, esposa de Horacio García Belsunce (h.) y quien, desde que su cuñado está preso, va todos los días a la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) de San Isidro a llevarle comida, confesó ayer a LA NACION, por vía telefónica, que esperaba "ilusionada" la liberación de su cuñado.

"Todos teníamos la esperanza de que el juez lo dejaría en libertad por falta de pruebas. Pero el juez organizó en su mente algo que supone que pudo haber pasado, aunque reconoce que no lo puede probar. Igual, seguiremos adelante y confiaremos en la Justicia; no queda otra, porque Carlos va a salir justamente cuando se haga justicia", sostuvo Leila.

Allegados a la defensa dejaron entrever que en la reunión de ayer se debatieron dos cuestiones: una, ligada a la posibilidad de que uno o dos parientes de Carrascosa -todo apunta a Bártoli y a su esposa- sean acusados por el mismo delito que el viudo; la otra, una estrategia para reforzar las pruebas contra Nicolás Pachelo -ex vecino del country y sospechoso del crimen, según los parientes de María Marta-, con objeto de demostrar que como el autor del asesinato es ajeno a la familia ésta ni siquiera pudo encubrir el crimen.

Al respecto, el abogado de Pachelo, Roberto Ribas, dijo ayer que la Justicia investiga si la defensa de Carrascosa instigó a una persona para que vincule al vecino sospechado con el robo de un revólver calibre 32, el mismo utilizado para matar a María Marta la lluviosa tarde del domingo 27 de octubre último.

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