Una cooperativa que da trabajo y cuida el ambiente

Creando Conciencia, entidad formada por vecinos de Tigre, recuperó el año pasado unas 850 toneladas de basura
Micaela Urdinez
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23 de junio de 2014  

Mónica Sandoval se levanta temprano todas las mañanas para llevar a su hijo Lautaro, de 12 años, al colegio y llegar en bicicleta, a las 8, a su trabajo en la cooperativa Creando Conciencia, de Benavídez. Esa cooperativa es responsable de haber recuperado más de 2300 toneladas de residuos en cinco años.

Una vez en su puesto, Mónica va abriendo las bolsas de basura para verter su contenido en una cinta transportadora, de la cual sus compañeras separan diferentes materiales. Cartón, tetra brik, papel, revistas, vidrio, PET, todo tipo de plástico y aluminio son destinados al reciclaje. A su vez, es la encargada de ir viendo qué material se puede ir vendiendo, en función del volumen.

"Gracias a este trabajo mantengo sola a mi hijo y pude crecer en términos de ingresos, hice arreglos en mi casa, la pude pintar, compré la computadora y la impresora. Jamás cobré ningún plan social, siempre trabajé", dice.

Mónica tiene 50 años. Trabaja de lunes a viernes, de 8 a 16, y los sábados, de 8 a 12, y, además, está estudiando en un bachillerato de adultos para poder finalizar el nivel secundario.

Es una de las cuarenta y tres socias de la cooperativa Creando Conciencia, que arrancó en 2006 a partir de la preocupación de un grupo de vecinos de Tigre. Interesados por buscar solución a problemáticas como la disposición final de los residuos sólidos urbanos y la falta de oferta de puestos de trabajo genuino en el proceso de reciclado comunal, dieron forma al emprendimiento.

Decidieron asociarse y, bajo las consignas de generar alternativas de responsabilidad social y sustentabilidad, empezaron a pensar la posibilidad de diseñar e implementar un proceso de recolección diferenciada. "Eran todas personas que pensaron que ya estaban excluidas del sistema y que de un día para el otro se volvieron a insertar. Dejamos de ser los cartoneros para ser una cooperativa que se ocupa de reciclar de manera responsable", dice orgulloso Edgardo Jalil, presidente de la entidad.

La cooperativa actualmente tiene a su cargo la recolección de residuos del complejo Nordelta, de otros grandes barrios cerrados de la zona de Benavídez y de grandes empresas.

Hasta el momento es la única prestadora de este servicio que realiza un tratamiento diferenciado de los residuos sólidos urbanos (RSU). Durante todo el año pasado esta cooperativa recuperó 850 toneladas de basura

De esta manera, la cooperativa Creando Conciencia ayuda a minimizar la disposición final de residuos en la Ceamse y colabora en la preservación de los recursos naturales y el medio ambiente.

"La gran mayoría de los socios eran cartoneros de la zona, y lo que se buscó fue terminar con el carro y empezar a dignificar el trabajo. Se empezó a armar la planta procesadora y compramos dos camiones de reciclado y dos de basura. Todos los materiales los acopiamos, los enfardamos y los volvemos a insertar en la industria o se los vendemos a grandes acopiadores para ser reciclados. Son entre 15 y 20 las personas que trabajan en la cinta transportadora separando y hay otras once que son recolectores", explica Noelia Segovia, tesorera. Mientras Noelia habla con la nacion, otras seis mujeres con delantales y guantes van clasificando diferentes materiales que apilan en diferentes bolsas.

"Realizamos fuertes campañas de concientización en las comunidades con las que trabajamos para que sepan que hay gente que va a estar trabajando sobre su basura y que por eso es importante cómo hacen su separación. Nosotros les pedimos que todo lo seco lo pongan en una bolsa sin residuos húmedos y después nos encargamos de separar lo que sirve. Las empresas se pelean por el material bien separado", cuenta Jalil.

Con la seguridad de que están brindando un servicio alternativo a la recolección de basura, buscan que las rentabilidades, aunque no sean excesivas, les permitan crecer y capitalizar a la cooperativa. Es así que los excedentes se reinvierten en infraestructura, maquinaria y buenas condiciones de trabajo.

"La idea era mejorar la calidad de vida y condiciones de trabajo de los socios, apoyados en la filosofía del cooperativismo. Somos autogestionados y privados, sin apoyo estatal ni ayuda asistencialista. El ingreso promedio de los socios es de $ 5000, están todos inscriptos en el monotributo y vendemos en blanco", agrega Jalil.

En el predio, en el que todo está acomodado de forma ordenada, se puede ver la máquina prensadora que permite generar los fardos que están acomodados al aire libre o bajo techo. Para intentar aprovechar al máximo los residuos están confeccionando placas de cartón con tetra brik prensado que luego utilizan para armar los eco puntos de recolección de basura en los barrios.

"Acabamos de comprar un galpón nuevo para la construcción de muebles a base de madera reciclada y armar un centro de formación cooperativo y ambiental para empezar a transmitir el ideal de que con un trabajo con conciencia se puede generar un producto digno y de calidad", cuenta Jalil, mientras agrega que entre empresas y barrios ya cuentan con 71 clientes.

Las personas interesadas en conocer el trabajo de la cooperativa pueden ingresar a www.creandoconciencia.com.ar o llamar al (011) 155-107-1386.

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