Una historia repetida

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26 de febrero de 2004  

El 22 de mayo de 1999 se produjo otro incendio dentro del mismo predio de la empresa Johnson en la localidad de Pablo Podestá.

Aquel día quedó totalmente destruida la planta de insecticidas de la firma y, aunque no hubo víctimas, entre los vecinos no fueron pocos los que, después de quedarse sin gas y energía eléctrica, decidieron autoevacuarse asustados por las grandes explosiones que acompañaron el fuego y un posterior derrame de cera.

Unas diez familias realizaron entonces una presentación ante la Justicia y pidieron que se investigaran las sustancias derramadas. La empresa Johnson indemnizó a los vecinos por los daños materiales, según confió ayer Gabriel Volpi, director de Recursos Humanos de la empresa.

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