Una industria que ya no tiene ninguna certeza

Ariel Barlaro
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18 de octubre de 2013  

La industria de la TV paga ha entrado en la era de la incertidumbre. Hasta ahora, todo estaba claro. Había estudios que producían películas y productoras de programas de TV. Para llegar a los hogares tenían tres vías de distribución: la compra o alquiler de películas en DVD, la TV abierta y la TV paga en sus variantes de cable, satélite o IPTV, mediante "programadores" que generan canales de TV. Toda la cadena compartía parte del dinero generado por las suscripciones.

El éxito de Netflix en los Estados Unidos y la proliferación de servicios Over The Top (OTT), aquellos que van directamente a Internet, por encima de las redes existentes de distribución, amenazan con transformar todo el negocio. Por ahora, los estudios de Hollywood respetan a sus tradicionales aliados, los operadores de cable y satélite, que son quienes facturan y cobran a los usuarios. Pero ¿cuánto tardarán en ir directamente a los clientes finales?

El primer mensaje a los cableros fue "estamos con ustedes". Así, generaron los servicios de TV Everywhere, como se llaman a las transmisiones por Internet de, por ejemplo ESPN Play, HBO Go, MovieCity Play, Fox Play, y otros cuyo acceso está vinculado a una suscripción a un operador de TV paga que brinde esos canales. Pero ya aparecen algunos conflictos: Sony mantiene con bajo perfil su OTT Crackle. Netflix ya produce sus series. Para los cableros optimistas, Netflix no es más que un competidor de paquetes "premium", un producto sustituto de HBO o MovieCity, que se agrega al abono básico.

Los grandes holdings mexicanos son los que más se están preparando para este escenario futuro, TV Azteca (Grupo Salinas) creó primero el OTT Totalmovies. América Móvil, de Carlos Slim, lanzó Clarovideo; el gigante Televisa siguió con Veo y Cinépolis, una de las mayores compañías mundiales de salas de cine, apareció también con el OTT Klic. El crecimiento de la banda ancha hogareña -en la Ciudad de México se compite, como en los Estados Unidos, con ofertas de entre 50 Mb y 100 Mb- va a llevar sin dudas al contenido directamente a los Smart TV vía Internet. Tarde o temprano. Paradójicamente, la fortaleza de las empresas de cable y satélite es su capacidad para facturar y cobrar. Actualmente hay en América latina cerca de unos tres millones de suscriptores pagos a servicios OTT y crecen rápidamente. A eso hay que sumarles a los que ocasionalmente compran una serie o una película, y a los que acceden a contenido pirata.

Mientras esto ocurre en los segmentos más altos, los últimos años fueron los del boom de la TV paga en la región, donde la penetración del cable era bajísima y creció al ritmo del ascenso social de la nueva clase C. Todo gracias a servicios satelitales (DTH) muy baratos (abonos de US$ 10, minibásicos). De todos modos, se prevé una saturación al llegar al 70% de la población. Para el restante 30% quedaría un modelo "a la India", donde las mensualidades rondan los dos o tres dólares y los ingresos se apoyan en publicidad.

El autor es vicepresidente para América latina de la consultora Dataxis

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