Una joven fue asaltada y violada a pocos metros de Callao y Libertador

Es una chica de 19 años que fue atacada por un delincuente solitario; se reiteran hechos de violencia
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16 de mayo de 2003  

Una joven alemana de 19 años fue violada ayer a la madrugada en Recoleta, cuando un delincuente solitario la amenazó con un arma, la asaltó y la sometió sexualmente en el terraplén del ex ferrocarril Mitre que corre paralelo a la Avenida del Libertador, en pleno centro de la ciudad de Buenos Aires.

La víctima del aberrante hecho, que está radicada en Buenos Aires, estaba esperando a las 2 de ayer el colectivo sobre los islotes de la Avenida del Libertador casi esquina Callao, en una zona que, según los vecinos, a esa hora queda llamativamente desprovista de seguridad y vigilancia policial.

En esa zona, muy transitada a cualquier hora del día pero que parece encaminada a convertirse en una nueva tierra de nadie, la chica fue abordada por un hombre que circulaba en bicicleta que la amenazó de muerte. Vanos fueron los intentos de resistencia o los gritos de auxilio que la policía no escuchó por no hallarse en el lugar. El delincuente tuvo tiempo suficiente para llevar a su víctima por la fuerza por el interior del parque Thays, o junto a la reja y el alambre que lo circundan, hacia las vías del tren, situadas en la parte posterior para concluir con la incalificable agresión sexual.

Tanto el alambrado que rodea a la reja del parque como el cerco de alambre que separa la calle posterior de las vías están rotos. En varios lugares es posible atravesarlos con sólo pasar la pierna por encima, pues ya fueron vencidos varias veces. Junto a las vías, en el terraplén del ferrocarril, la víctima fue sometida sexualmente, dijeron a LA NACION fuentes allegadas a la investigación.

Quejas reiteradas

Las reiteradas quejas de los vecinos por la inseguridad reinante en la zona ya habían sido denunciadas por LA NACION el marte último.

La joven, herida con señales de lucha por la resistencia que opuso, quedó tendida en el césped hasta que se recobró y pidió auxilio. Pudo hacer la denuncia ante la policía, que asignó el caso a la División Mitre de la Dirección General de Seguridad del Transporte.

Del otro lado del alambrado y las vías se encuentra la Villa 31, donde se sospecha que se refugian algunos delincuentes que se dedican a robar a los transeúntes que recorren el parque, pasean sus perros o hacen aerobismo.

El año último fue asesinado allí el suboficial de la Policía Federal Mario Alvarez, de 29 años, cuando fue empujado al paso de un tren por un delincuente al que trataba de detener. También allí fue atacada a golpes una agente de policía que trató de defender a un grupo de estudiantes de Derecho asaltado por delincuentes.

Algunos vecinos y habituales visitantes del parque Thays manifiestan con ironía que la única custodia del paseo es la imponente escultura de Fernando Botero "Yo vi al menos 20 robos en los últimos meses", dijo un joven que pasea perros, y relató que los delincuentes entran armados; "yo los conozco porque siempre son los mismos", aseguró.

La reja que rodea el parque cuenta con portones móviles abiertos, apoyados sobre ruedas sucias y herrumbradas que evidencian que nunca se cierran. "¿Usted vio la iluminación? No la vio porque no hay", ironizó un vecino a las 19 de ayer. "El móvil policial que se instala en la esquina de las avenidas del Libertador y Callao se va a la medianoche y vuelve a las 6", concluyó.

"Esto es una boca de lobo, hay robos a toda hora", se quejó Ernesto, que vive en Libertador al 900.

Perros vigilantes

  • Los vecinos y paseadores de perros que habitualmente frecuentan el lugar se organizaron en una red de autoprotección. Son los paseadores los que advierten a los que hacen aerobismo o toman sol cuando llega al parque alguno de los delincuentes que ellos conocen. Entonces los transeúntes se ubican cerca de donde están los canes para protegerse y evitar ser víctimas de algún robo o arrebato, explicaron a LA NACION dos paseadores de perros del lugar. Si ven a alguien merodeando avisan a la policía por celular, mientras otros se quedan cerca vigilando a los sospechosos, a la espera del patrullero.
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