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Una mejora significativa, aunque todavía es insuficiente

Irene Kit
Irene Kit PARA LA NACION
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2 de agosto de 2018  

En 2016 en la Argentina hay menos estudiantes en primaria que los que había en 2002, año marcado por la crisis. ¿Una señal más de decadencia? Muchos ya tenemos una opinión previa acerca de cómo marcha la educación en la Argentina. En general esa opinión es: "La educación está en crisis, pero la escuela de mis hijos es buena". Nos sentimos individualmente en mejor situación que el promedio. Es más, en cierto modo hace bien pensar que nuestros hijos e hijas están "a salvo".

Revisar esa primera opinión, casi intuitiva, bastante automática, requiere disponerse a un esfuerzo específico, cuando hay datos que contradicen esa imagen.

Daniel Kahneman, psicólogo, Nobel de Economía 2002 por sus aportes sobre decisiones en contextos inciertos, con gran rigor conceptual ha renovado la comprensión de cómo trabajan nuestros sistemas de pensamiento. Uno de ellos es rápido, intuitivo, lineal, tan amante de los relatos coherentes que no duda ni titubea jamás; siempre tiene una respuesta pronta. El otro sistema de pensamiento sabe enfrentar dudas, ver varios aspectos a la vez, comparar, elegir conscientemente; eso sí, a costa de más trabajo y tiempo. Más de una vez ganan la urgencia o la pereza, y entonces se acepta sin más la opción rápida.

A veces se escuchan descalificaciones inmediatas, genéricas, sin más, tanto de los datos disponibles como de los procesos y resultados. Tenemos en la Argentina datos estadísticos suficientemente buenos como para estudiar los últimos 20 años, delinear con precisión los desafíos presentes, cuidar lo logrado y crecer desde allí.

El informe del Observatorio Argentinos por la Educación muestra una mejora relativa, aun cuando esta sea insuficiente. Estamos lejos de la plena calidad con equidad en la escuela primaria, pero hemos avanzado. A menor ritmo que otros países, a menor ritmo que nuestros deseos. Pero, ¿es igual de grave tener que aumentar el ritmo de mejora que cambiar una tendencia en deterioro?

Veamos solo dos pistas. Las escuelas rurales, y en especial las de plurigrado, mejoraron aprendizajes más que las urbanas estatales. Ello alienta las esperanzas a la par que interpela prejuicios y determinismos socioculturales.

También hay menos estudiantes en primaria con edad de asistir a secundaria. Estudiantes que antes fracasaban en la primaria están logrando completarla en menor cantidad de años. Los aprendizajes no son deslumbrantes, pero muestran un visible rumbo positivo para el final de la primaria entre 2013 y 2016 en lengua y matemática. También para ciencias naturales y sociales evaluados en 2017.

Este avance tiene como protagonistas tanto políticas educativas de inversión, desarrollo pedagógico y formación continua como la acción cotidiana de docentes junto a estudiantes y familias. Sin su participación efectiva, no se hubiera avanzado ni un paso.

Si el tono más extendido fuera el desinterés por el aprendizaje o el desapego de la enseñanza, los resultados hubieran empeorado. La valoración genuina de esos esfuerzos de las comunidades educativas posibilita y motiva para el proyecto compartido hacia la mejora que incluye, por supuesto, enriquecer las prácticas actuales. Más ritmo, sin quebrar la tendencia propicia que alienta en las aulas.

La autora es presidenta de la Asociación Civil Educación para Todos

Por: Irene Kit

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