Una tarde de discursos y despedidas

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7 de diciembre de 2001  

Como ocurre habitualmente en las sesiones de la Legislatura porteña, la de ayer fue una tarde de discursos.

Largas despedidas, llenas de palabras emotivas y de elogios para los tres diputados que dejaban el cuerpo. Agradecimientos de quienes se iban. Recibimientos para quienes llegaban.

Ninguno de los oradores pasó por alto el vacío que los diputados justicialistas y los de la izquierda dejaron en el recinto.

"Siempre privilegié el diálogo y no es grato que no esté el bloque de la oposición", dijo la frepasista Vilma Ibarra.

"Es triste que te despida la oposición y no te despidan los tuyos", lamentó, como contrapartida, la justicialista Irma Roy, que reservó un lugar en su discurso para la autocrítica.

Adiós al escenario

"Soy una mujer actriz devenida en política -consideró-. Tengo la convicción de no haber hecho un papel tan brillante como he deseado, pero acá aprendí mucho de ustedes."

A poco de asumir, su sucesor, Carlos Campolongo, estaba ansioso por hablar. Pidió la palabra dos veces y no ahorró conceptos.

El frepasista Luis Peduto, en cambio, se perdió la primera votación de su mandato. Minutos después de votar como diputado en lugar de la ahora senadora Vilma Ibarra, se votó pasar a archivo el reclamo de la justicialista Marino por el cupo femenino.

Como la votación era nominal -es decir, en voz alta- todos se percataron de que Peduto no estaba en su banca. "¿Dónde se metió", gritaban los aliancistas. Al rato, cuando reapareció, fue recibido con un aplauso.

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