Violencia en los centros de evacuados

Bandas rivales se enfrentaron dentro de un albergue de emergencia; hubo heridos y dos detenidos
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26 de mayo de 2003  

SANTA FE.- El drama de la violencia, el consumo de drogas y la prostitución, que la inundación había sumergido por algunas semanas en los castigados barrios del oeste de esta capital, reaparece cada día con más fuerza en los asentamientos que ocupan miles de familias evacuadas.

Durante el fin de semana la policía detuvo a 11 personas -ocho de ellas menores- por desorden, robos y tenencia de drogas. Ante el progresivo deterioro de las conductas observadas en los asentamientos, los responsables de la seguridad en los centros de evacuados dispusieron un virtual "toque de queda" entre las 23 y las 6 del día siguiente.

Según voceros de las fuerzas de seguridad, desde que las aguas invadieron la ciudad, el 29 del mes último, la violencia nunca desapareció. Y ahora se manifiesta de manera más directa. En estos momentos, cuando la realidad comienza a plantear el nuevo escenario de vida para miles de personas que han perdido parientes y bienes materiales, las conductas se reciclan y algunas se potencian.

Las fuentes dicen que dentro de los centros de evacuados se detectaron vendedores y consumidores de droga; que las mujeres, después de dos semanas, volvieron a la calle a ejercer la prostitución, y que los adolescentes, quizá los más golpeados por el debilitamiento familiar que provoca cualquier catástrofe, apuntan al robo para satisfacer sus necesidades elementales.

El hecho más grave

El hecho más violento, en el que hubo un número no precisado de heridos y dos detenidos, se desató ayer a la madrugada en la ex estación de trenes General Belgrano, donde se encuentran alojadas 500 personas.

Según fuentes policiales, los incidentes se iniciaron cuando grupos antagónicos se enfrentaron por el control de la venta de drogas y la prostitución. La batahola, que nadie pudo controlar durante dos horas, sólo se calmó cuando arribó al lugar personal de la seccional 3a. y de Drogas Peligrosas de la policía local. Una persona identificada como Raúl Durán, de 21 años, y un menor de 17 fueron detenidos con tres bochas de picadura de marihuana en su poder.

Otros dos menores, de 14 y 19 años, alojados en los asentamientos de Cilsa y en Zavalla al 2000 fueron detenidos por el robo de motocicletas, y tres adolescentes que residían en la Escuela Nacional Simón de Iriondo fueron demorados por robar en comercios céntricos.

En muchos casos, producto de la promiscuidad en la que se desenvuelven los evacuados en lugares precarios, se potencia la violencia familiar. Anteayer, y por cuestiones de índole privada, una mujer resultó apuñalada en un centro de emergencia situado en Facundo Subiría al 4700. Su estado es grave y está detenido su concubino.

Preocupación

La venta y el consumo de drogas siguen siendo la mayor preocupación de las autoridades. En el centro de emergencia instalado en el Liceo Militar General Belgrano, frente al hospital José María Cullen, se encontró una bolsa con un kilogramo de marihuana y se detuvo a una persona mayor.

Con anterioridad a ese hecho también se realizaron operativos en viviendas usurpadas. La policía pudo comprobar que quienes están en el negocio de la droga evitaron los centros de evacuados y prefirieron apoderarse de viviendas desocupadas para continuar con la actividad.

También la atención está puesta ahora en la cantidad de armas en poder de jóvenes evacuados.

Dos personas fueron detenidas en el Colegio de las Hermanas Adoratrices. Llevaban pistolas 9 milímetros y en un baño de la Universidad Tecnológica, donde están alojadas cerca de 1000 personas, la policía halló una granada FMK 2, vulgarmente llamada "cebollita".

Las fuerzas de seguridad ordenaron mantener cerrados los centros de evacuados entre las 23 y las 6, lapso en el que no se permite el ingreso o egreso de quienes habitan en ese lugar. "Tuvimos que pedirlo porque acá pasaba de todo: mucha droga, mucha prostitución y mucha violencia", aseguró una responsable del asentamiento que funciona en la ex estación del Ferrocarril Belgrano.

Ayer, en su Oración por la Patria, el arzobispo de Santa Fe, monseñor José María Arancedo, reclamó el compromiso de la sociedad frente a quienes han resultado víctimas de la inundación y aseguró que "la falta de trabajo, la pobreza y la inseguridad que hieren la dignidad humana, debilitan el crecimiento equitativo y comprometen la paz y la cordialidad de una comunidad".

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