Vuelve el debate sobre el fin de la lista sábana en la Ciudad

Hay plazo para sancionar una ley hasta el 23 del actual; posturas encontradas
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10 de mayo de 2003  

Otra vez la reforma electoral. Por enésima oportunidad, los legisladores porteños debaten el fin de la lista sábana para las elecciones a diputados de la Ciudad. Y, nuevamente, la inmediatez de los plazos los persigue: o se sanciona una ley que reforme el sistema electoral antes del 23 del actual o los 60 legisladores locales volverán a ser elegidos por distrito único.

Desde que la Ciudad de Buenos Aires obtuvo su autonomía, la reforma del sistema de elección se impuso como un tema sensible.

Los porteños parecen reclamarla. Los integrantes de los bloques mayoritarios declaman en favor de ella, pero luego la olvidan cuando los plazos no resultan perentorios. Mientras, los miembros de los partidos minoritarios sencillamente desprecian el cambio. Y el debate nunca progresa.

¿Otra vez sopa?

En esta oportunidad, el jefe de gobierno, Aníbal Ibarra, firmó un decreto mediante el cual convoca a elecciones para el 24 de agosto. En el texto (ver aparte), señala que el sistema electivo será el que existe hoy, salvo que la Legislatura sancione antes del 23 del actual un nuevo sistema, que automáticamente actuaría como modificatorio.

Inmediatamente, Ibarra les reclamó a los diputados porteños que definieran un sistema diferente. El, de hecho, había enviado a la Legislatura hace más de un año un proyecto mixto que unía candidaturas por distrito único, por zonas y por presentaciones uninominales. Pero no insistió. Lo envió y se desentendió. Y ahora, como en marzo, cuando fijó la fallida fecha del 8 de junio para las elecciones, volvió con el tema.

Sin embargo, el proyecto de Ibarra resulta inviable para la mayoría de los legisladores, que trabajan sobre borradores diferentes.

Además de buscar un punto de consenso -que resulta más complejo de lo que puede suponerse en un recinto con más de 20 bloques-, casi todos pretenden desligar el posible éxito de una reforma de la figura de Ibarra. Más claro: casi nadie quiere que, en el caso de prosperar el debate, Ibarra se quede con la imagen de reformador.

Respecto de marzo, cuando se dio el primer debate del año sobre el cambio de sistema, aparece una diferencia sustancial: el reagrupamiento político de varias fuerzas.

Por ejemplo: ARI y el socialismo no querían la reforma; Compromiso para el Cambio sostenía que la propuesta presentada era "un mamarracho", como dijo su líder, Mauricio Macri; no todos los radicales estaban convencidos y tampoco todos los peronistas se mostraban de acuerdo.

Ahora, ARI y el socialismo se aliaron con el oficialismo en Fuerza Porteña, el macrismo no admite quedar como "enemigo" de una reforma que reclama la sociedad; algunos radicales dejaron el partido y se unieron a la candidatura de Patricia Bullrich (Jorge Enríquez y Fernando Caeiro), mientras que otros se fueron con Ibarra (Daniel Bravo), y los peronistas también se realinearon: con Macri (Jorge Argüello, Julio Vitobello), con Gustavo Beliz (María Lucila Colombo, Jorge Srur, Lucio Ponsa Gandulfo), con Rafael Bielsa (Eduardo Valdés, Guillermo Oliveri) o en la lista de unidad del PJ (María Laura Leguizamón).

Al menos dialécticamente, Bielsa, Macri, Ibarra, Bullrich, Beliz y el radical Cristian Caram pretenden la reforma. ¿Entonces?

Se complica el acuerdo, sin embargo, con la letra chica de la ley. Cuando hay que dividir la ciudad en zonas, por ejemplo. ¿Cuántas zonas? ¿Con qué límites?

En lo que casi todos coinciden es que, si se sanciona una ley de reforma electoral, el sistema mediante el cual se votarán los 60 diputados de la Ciudad será mixto: mitad por distrito único y mitad por zonas.

No, no y no

La ley, para sancionarse, necesita dos tercios del total de la Legislatura, pues la Constitución marca que todo tema electoral debe contar con la aprobación legislativa de al menos 40 votos.

De ellos, los partidos de Izquierda y los minoritarios (los unibloques) votarán, casi con seguridad, en contra de la reforma. ¿Por qué? Cualquier división de la ciudad eleva el "piso" electoral. Esto significa que, si con un sistema en el que los 60 legisladores se eligen por el mismo distrito, un diputado puede alcanzar una banca con el 2% de los votos, con un distrito en el que se elijan 30 diputados, el margen de posibilidades será menor. Sostienen que inhibiría la presencia de las minorías.

La última idea que se manejaba en la Legislatura era que 30 diputados se eligieran por distrito único, 15 por la Zona Este y 15 por la Zona Oeste.

"Igual, todo sistema que supere al actual es positivo", resumió la legisladora ibarrista Laura Moresi, que, en verdad, prefería el proyecto con candidaturas independientes y presentaciones uninominales presentado por el jefe de gobierno.

Básicamente, la postura de Moresi es la que aceptan casi todos los que promueven la reforma. El problema surge cuando se empieza a discutir el articulado y cuando se delimitan y se cuentan las zonas. Allí, las diferencias ponen en jaque cualquier reforma. Esto, en parte, sucedió en marzo.

"El lunes (por pasado mañana) sabremos si tenemos los votos necesarios", calculó el peronista Valdés. Entre hoy y mañana, por lo tanto, crecerá el debate fuera del recinto y se definirá parte del futuro electoral porteño. Habrá que esperar.

  • Compromiso: Marta Suplicy, intendente de San Pablo y Aníbal Ibarra, su par de Buenos Aires, se comprometieron ayer junto a los jefes de Gobierno de Quito, Montevideo y Rosario, a defender los "procesos de integración regional, como base del desarrollo latinoamericano". Fue durante un encuentro desarrollado en Buenos Aires.
  • La fecha límite

  • En el decreto de convocatoria a elecciones, el jefe de gobierno, Aníbal Ibarra, anunció que el sistema electoral mediante el cual se elegirán los 60 legisladores porteños será el actualmente vigente. Es decir: con lista sábana. Sin embargo, en el artículo 7° del decreto, reservó la posibilidad de una reforma: "En el caso de que la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires sancione un régimen electoral antes del día 23 de mayo de 2003, la convocatoria establecida en el presente decreto se ajustará a sus disposiciones".
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