LIFESTYLE

“No engordar es un trabajo diario”.
Se conocieron en Cuestión de Peso y, ya recuperados, están por ser padres

Rocío Bayarri llegó al programa Cuestión de Peso en 2019, con 24 años y 107.4 kg. Santiago Silva García, el participante que se sentaba al lado de ella, había entrado unos meses antes, con 142 kg y varios problemas de salud por la obesidad.

Los dos encontraron en el otro el apoyo que necesitaban para cumplir su objetivo: bajar de peso de una manera sana y no “rebotar”, lo cual exige una constancia y un esfuerzo diario. En noviembre, nacerá su primera hija, Amberly.

“Estaba enloquecido con ella. Me parecía una mujer hermosa, simpática, divertida. Tenía todo lo que yo buscaba en ese momento. No solo yo, todo el canal estaba impactado con ella. Tenemos pocos años como pareja, pero mucho horario compartido desde el principio", cuenta Santiago.

“El programa ocupaba todo el día, de lunes a viernes. Y nosotros pasábamos todo el día juntos. Él me hacía reír, me decía cosas lindas. A la noche, me acompañaba a la parada de colectivo para que me volviera a casa“, expresa Rocío.

Cuando se conocieron, pudieron potenciarse entre sí para bajar de peso juntos. Pero antes de eso, ambos fueron discriminados por su peso.

“Antes pensaba que tenía que ser gracioso para llamar la atención. Cuando lo analicé con la psicóloga fui entendiendo que quería ponerme una careta u ocultarme a mí mismo. Pensaba que tenía que ser divertido para contrarrestar todo lo demás. Me sentía el tipo más feo del mundo”.

“Si estaba con amigas, me metía a la pileta con la remera. Tuve dos parejas anteriores y me acuerdo que me daba vergüenza que vieran mi físico. Cuando me puse de novia con Santi, todavía tenía la costumbre de decir ‘mirá para otro lado’ antes de cambiarme la remera”

“Bajar de peso te cambia la vida, el autoestima, la manera de desenvolverte socialmente. Cuando te cambia el cuerpo, te cambia todo”

“La obesidad es una enfermedad que te acompaña hasta el último día de tu vida. Eso lo tenemos claro. No engordar es un trabajo de todos los días. Es como la relación: hay que regarla día a día”, finaliza Santiago.