Facundo Milanessi.

Abandonó la gran ciudad, se fue a la Patagonia y con una golosina familiar conquistó a los mejores cocineros de la Argentina

Facundo Milanessi se instaló hace siete años en Villa La Angostura. En 2014 la empresa española para la que trabajaba desde Buenos Aires quebró y se quedó sin trabajo: “Fueron momentos muy duros, muy tristes. Ahí tuve mi click: no quería empezar otra vez en Buenos Aires. Necesitaba irme”.

Junto a su mujer y sus tres hijos decidieron cambiar su estilo de vida e instalarse en medio de los bosques patagónicos con vista al Nahuel Huapi. Facundo pasó de ser gerente de una multinacional a heladero en Bariloche.

Luego de trabajar en la heladería y hacer otros trabajos, puso su emprendimiento El Bocado, donde vende garrapiñadas de semillas de girasol, de almendras, de maní y de nuez.

Lo que arrancó como una diversión personal se convirtió en un emprendimiento exitoso. A fines de 2020, El Bocado consiguió la habilitación nacional que le permitió llegar al mercado mayorista.

“Ahora nos mudamos, abrimos un espacio con cocina propia y una tienda donde nos pueden venir a conocer y comprar. Estamos creciendo, recién presentamos nuestra línea de snacks salados, con semillas de girasol con ajo y romero, maní con mostaza y miel, almendra con merken, nuez con jengibre”.

En Sabores que unen, la sexta edición del festival gastronómico de Villa La Angostura, estuvieron algunos de los cocineros más reconocidos del país: Germán Martitegui, Damián Betular, Christina Sunae, Gonzalo Aramburu y Lucas Olcese, cocinando junto a chefs locales.

“Presenté mis productos y los eligieron para sus platos. Después en el cerro los pude conocer a ellos en persona y me felicitaron. Fue una locura, salí feliz como un nene”.