Historias que inspiran

Kata Munnes.

Dejó Alemania: "En la Argentina, siento que puedo prosperar"

Kata Munnes llegó a la Argentina en el 2005 cuando tenía 22 años. Venía de Brasil en donde una amiga le había dicho que fuera para Uspallata, Mendoza y buscara la “casa de Emilio”.

Sin hablar una sola palabra de castellano llegó a Mendoza y la casa de Emilio apareció sin dificultades, todos se conocían y sabían que aquella familia alojaba a los visitantes en su querida Usapallata.

Aprendió a usar el telar y luego a coser a máquina, dos oficios que fueron sus primeras actividades comerciales. Por entonces, Kata tuvo una hija y junto a ella, terminó de echar raíces en su suelo adoptivo.

Luego de cinco años decidió emprender viaje hacia Mendoza capital, donde se introdujo en el mundo de la pastelería con éxito. La fusión de la gastronomía y su relación con su país la conecta con su origen.

“La calidez de los argentinos me permitió ser más abierta”