LIFESTYLE

“Acá se valora mucho el balance entre la vida personal y profesional".
El testimonio de una argentina en Berlín

Hace unos años, Sofía Calvo dejó Rosario para hacer un intercambio de estudio por un año en los Estados Unidos, país que la conquistó por su “independencia, seguridad y la multiculturalidad”. 

Tiempo después, ya recibida, decidió emprender otro viaje: no de estudio, sino de trabajo. “Mi corazón seguía en Estados Unidos, pero las oportunidades laborales parecían abundar en Berlín. Empecé a postularme a diversos puestos, hasta que finalmente quedé en una startup de software, en un puesto de ventas”.

“Pensé que me iba a encontrar con el mismo primer mundo que viví en Estados Unidos, sin embargo, acá la gente no admira el capitalismo de la misma manera, ni la sociedad se basa en el sistema meritocrático”.

“Por ejemplo, en Berlín se valora muchísimo el balance entre la vida personal y profesional. Tenés 25 días de vacaciones al año pagas, sin importar la antigüedad y raramente se trabaja más de las 8 horas diarias”

“Ya van cuatro veces que mi jefe me dice que, si me estoy sintiendo triste o mis niveles de estrés son muy altos, me vaya a mi casa y me tome el resto del día. Los alemanes no viven para trabajar y no viven `a mil´ como los americanos”.

Cuando cobró su primer sueldo, a Sofía le llamó la atención la cantidad de impuestos que había pagado: “Después entendí dos cosas: si bien son altos, no son más altos que en Argentina y, segundo, no perdés nada, su valor está reflejado en los servicios públicos”.

“Creo que lo que más me enseña mi experiencia en Berlín es a no tener prejuicios. Más allá de las fronteras hay un mundo de gente muy diversa, que nos enseña que, a pesar de todo, no somos tan diferentes”.