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Emigró a Texas, le ofrecieron un Fernet con Coca y descubrió una “pequeña Argentina”

Alejandro Colantuon llegó a Texas en noviembre de 2012, junto a su mujer, Juliana, y sus dos hijos, Tomás y Pilar. Habían emigrado por motivos laborales con un plan inicial de permanecer por tres años

Se instalaron en Katy, un pueblo en las afueras de Houston y la casa que alquilaron era de dueños argentinos: “Por medio de ellos nos conectamos con toda una comunidad que a lo largo del tiempo se fue expandiendo”, cuenta Alejandro.

Al poco tiempo se halló dentro de un grupo de argentinos en Texas donde encontraban un espacio para juntarse “y hacer de cuenta que seguían en Argentina”.

“El grupo es bastante variado, ya sea por las edades, por las profesiones, o ciudades de origen”. También cuenta que hay un “gringo infiltrado llamado Matt” que vivió dos años en argentina, toma fernet, escucha rock nacional, y está al día con lo que pasa en nuestro país.

Según Alejandro, lo que más le gusta Matt de los argentinos son las demostraciones de afecto y “la pasión que le ponemos a todo, ya sea deporte, política, familia, amigos o diversión”

“Hoy es un argentino más del grupo, oficia de asador, las puertas de su casa están siempre abiertas y es quien siempre trae el Fernet y tiene la mejor receta del chimichurri”

Pasaron más de nueve años desde que Alejandro dejó el país para emprender una aventura texana. Aunque al comienzo fue complejo, en el camino, encontró una comunidad fuerte, que mantiene a la Argentina viva y presente a la distancia.