Historias que inspiran

Familias de tránsito.

Un puente de amor y cuidado hacia la adopción

Las familias de tránsito deben colaborar para que niñas y niños, que sufrieron algún tipo de vulneración a sus derechos, puedan revincularse con sus familias de origen o ampliadas.

Según requiera el caso, también pueden acompañarlos para su inclusión en una nueva familia por medio de la adopción.

“El amor de una familia es irremplazable. No importa que no seamos sus papás o sus hermanos: el amor es el amor, es fundamental y uno enseguida ve el cambio en las chicas y los chicos”, cuenta Marcela, de 52 años, que tiene en tránsito a una beba de ocho meses.

"Para nosotros es darle todo para prepararlo para la historia que viene, acompañarlo y fortalecerlo. Al darle ese entorno amoroso, a ese niño le generás confianza y seguridad. Esto es muy importante para su futuro” expresa Fernanda, de 58 años, que tuvo dos bebés en tránsito.

QUÉ DICEN LOS ESPECIALISTAS “Para la adopción hace falta tener el deseo de hijo activo. Para ser familia de tránsito, se requiere algo muy diferente, que es el deseo de cuidar y también el poder dejar partir”, asegura la psicóloga Fabiana Isa.

Pilar Molina, secretaria General de Gestión del Ministerio Público Tutelar porteño, cuenta que la mayoría de las experiencias de acogimiento familiar “son increíbles”, y que es fundamental “sumar vínculos”. “Hay que buscar la manera de multiplicar afectos y no ir cancelando etapas”.