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Fueron voluntarias en la Segunda Guerra Mundial, pero recién se conocieron en un hogar en Devoto

Ana Hume, de 97 años, y Molly Chapman, de 102, se conocieron y se hicieron amigas meses atrás en la residencia de ancianos donde viven. Pero comparten algo increíble: durante su juventud, ambas fueron voluntarias de las fuerzas británicas en la Segunda Guerra Mundial.

Molly, nacida en Escocia, se dedicaba a crear los códigos que luego se usaban para transmitir la información de manera segura. Fue parte del equipo que codificó los mensajes que hicieron posible el Desembarco en Normandía.

Ana, nacida en la Argentina, se embarcó hacia Inglaterra con una amiga apenas egresó del secundario. En la guerra, fue operadora de teletipo. Se dedicaba a transmitir los mensajes que Molly y sus compañeros codificaban.

“La guerra empezó cuando yo tenía 14. Desde esa edad yo insistía para ir como voluntaria, pero mi papá no me dejaba. Me decía que primero tenía que terminar el colegio. Tuve que esperar” -Molly Chapman

Ana y Molly recuerdan perfectamente el último día de guerra, el 2 de septiembre de 1945. Ana estaba trabajando en el campamento de Devonshire, al suroeste de Inglaterra.

“Todas mis compañeras londinenses desertaron en el acto y se fueron a celebrar a Londres. Ellas habían sufrido tanto más que nosotras. En las ciudades grandes, el bombardeo fue realmente terrible. Había gente que directamente dormía en los subtes”.

Molly estaba en Washington, Estados Unidos con su equipo para trabajar más seguros. Allí, un empresario inglés radicado en la Argentina le preguntó si quería ir a trabajar como secretaria a su frigorífico en Buenos Aires.

“Yo no tenía la intención, pero mi hermana mayor me dijo que era una oportunidad. La guerra cambió nuestras vidas. Ella y mi hermano se mudaron a Australia y yo a Argentina. Pensé que acá iba a ser rica”.

Ambas mujeres se casaron en Buenos Aires con argentinos de familia inglesa y tuvieron hijos. Recientemente, llegaron al hogar geriátrico BABS, en Villa Devoto, que es propiedad de la Asociación de Beneficiencia Británica y Estadounidense. “Somos muy amigas”, cuenta Ana.