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Encontró el paraíso, pero eligió volver a la Argentina: “En crisis la balanza se inclina hacia la familia”

Tomás Nejamky nació en Concordia, Entre Ríos y a los 28 años decidió emigrar junto a su pareja hacia Tenerife, en las Islas Canarias.

Llegaron en 2019 y a la semana consiguieron empleo, alquilaron una bella casita en la montaña y se empadronaron. Poco tiempo después, ya estaban inscriptos en la seguridad social y tuvieron acceso a la salud gratuita, como cualquier canario.

“Nos llamó la atención la cantidad de empleo disponible. Era entrar a trabajar a un bar, un restaurante, o un negocio de ropa y, si no te gustaba, renunciabas y al día siguiente estabas en una entrevista para empezar en otro lugar”, cuenta Tomás.

Tomás empezaba el día surfeando desde las 7 de la mañana hasta el mediodía y luego se iba a trabajar: “Terminaba cansado, pero me rodeaban paisajes increíbles y gente de todos lados”.

En 2020 decidieron mudarse a Fuerteventura, famosa por su vida tranquila, buenas olas e inmensas playas de arena blanca, pero luego de unas semanas se decretó la cuarentena obligatoria y sus planes se opacaron.

Con la pandemia, el trabajo era escaso y con el dinero ahorrado les alcanzó para unos meses de alquiler y comida. Con los últimos euros, compraron los pasajes de vuelta.

“Ni nuestros padres ni amigos podían entender la decisión, el porqué del regreso si Argentina estaba tan mal. Lo cierto es que en los momentos de crisis como los que nos tocaron vivir, la balanza se inclina hacia el lado de la familia y los sueños quedan postergados”.

“Mi familia es productora de plantas florales y se encargan de la producción y comercialización en un pueblito cerca de Concordia, que se llama Puerto Yeruá. Estuvo abandonado por dos años, la pandemia tuvo un efecto devastador”, explica Tomás. “Con mi regreso, decidimos con mi hermana retomar el negocio familiar y, con mucho esfuerzo, lo sacamos a flote”.