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La lucha de Polio Paul, el hombre que vive conectado a un pulmón de acero hace 70 años

Paul Alexander contrajo poliomielitis en 1952, a los seis años, en pleno brote de la enfermedad. Su vida estuvo en serio peligro y los médicos pronosticaban el peor escenario, pero sobrevivió.

Para eso, necesitó de un pulmón de acero, que básicamente es una cápsula de metal con un ventilador de presión que le permite respirar. Actualmente, es uno de los dos estadounidenses que aún lo usan.

Este artefacto se inventó para usar en las salas de los hospitales en medio de los brotes de polio que asolaron a los Estados Unidos, pero las máquinas se volvieron menos comunes después de la distribución de la vacuna.

Más adelante, empezaron a usarse los ventiladores de presión positiva, mucho más pequeños pero más invasivos. Aunque para ese entonces, Polio Paul ya estaba acostumbrado a vivir conectado con su pulmón de acero y ya había aprendido a respirar parte del tiempo sin él.

Antes de cumplir los 20, dependía tanto de la cápsula de oxígeno que los médicos disminuyeron las expectativas para su futuro. Sin embargo, a los 75 años asegura: “Nunca me di por vencido, y todavía no voy a hacerlo”.

“Como odiaba simplemente ver televisión todo el día, comencé a estudiar y me gradué en la escuela secundaria con honores”.

En 1984, se graduó en un doctorado en Leyes en la Universidad de Texas y desde entonces trabajo durante décadas como letrado. En esos tiempos, también pudo estar desconectado un tiempo del artefacto.

“Hago lo mismo que todos los demás. Me despierto, me lavo la cara, me cepillo los dientes, me afeito, desayuno. Solo necesito un poco más de ayuda para hacerlo”

El año pasado publicó su primera biografía, que escribió en cinco años con una lapicera atada a un palo que manejaba con la boca. Con esa misma técnica también pintó varios cuadros.