LIFESTYLE

Cumplió 40 años y decidió "darse un gustito" y festejarlo recorriendo la
Ruta 40 en bicicleta

Tadeo Pueyrredon trabajaba en una oficina de lunes a viernes. A los 40, soltero y sin hijos, decidió hacer algo distinto. Pidió una licencia sin goce de sueldo para emprender un largo viaje.

En su trabajo no solamente le dijeron que sí, sino que le regalaron la mejor bolsa de dormir para la travesía que iba a emprender: recorrer los 5.200 kms que separan a Cabo Vírgenes, en la provincia de Santa Cruz, de La Quiaca en el norte jujeño, por la ruta nacional 40.

Tadeo sabía que algún día querría recorrer su propio país y la ruta 40 era el mejor medio para lograr su objetivo. De chico su padre lo llevaba a escapadas mochileras a la montaña: “Él siempre fue un amante de los viajes y me lo contagió”

Cuando tuvo todo listo para partir, la gente comenzó a preguntarle si no le daba miedo el viaje. “Miedo me da vivir en el conurbano bonaerense”, asegura.

Su viaje comenzó en Jujuy. Llevó una bolsa de dormir, carpa, cocina a gas, celular con cargador externo, colchón aislante inflable, ropa de ciclista, comida y agua.

En el celular tenía los mapas, la aplicación iOverlander para buscar lugares de acampe y la app WarmShowers que le permitió dormir en casas de otros ciclistas.

“La Argentina para el cicloturismo es lo que Arabia Saudita representa para el petróleo. Y con Chile de vecino la región es insuperable”.

Ya de regreso en la ciudad, asegura que volvió a valorar las cosas simples de su rutina: desayunar sentado en una silla, abrir una canilla y que salga agua potable, poder darse un baño caliente a la mañana, tener a la familia y amigos cerca, un trabajo y salud: “Cosas que uno naturaliza y da por sentado”.

En el celular tenía los mapas, la aplicación iOverlander para buscar lugares de acampe y la app WarmShowers que le permitió dormir en casas de otros ciclistas.