LIFESTYLE

“Nos dijeron que estábamos locos”.

Sacaron a sus hijas del colegio privado y las anotaron en una escuela rural

Tomás Pettigrew estudió agronomía. Hasta hace un tiempo, vivía en Luján junto a su esposa Dolores y sus tres hijas, donde tenían una cómoda vida de ciudad. Si bien él trabajaba como asesor técnico agrícola en el campo, su sueño era meterse de lleno en la ganadería.

Cuando surgió la posibilidad de trabajar en un proyecto de pastoreo racional, vendieron su casa y se mudaron a una casa de campo. “Era una alegría para mí, pero también significaba despedirnos de nuestra familia, de nuestros amigos y de la vida que conocíamos”.

“Cuando comunicamos nuestra decisión a nuestro entorno, nos dijeron que estábamos locos. No podían entender lo que habíamos hecho. ¿Vendiste tu casa?, me preguntaban incrédulos”, cuenta Tomás.

“Lo que hicimos fue romper los preceptos establecidos por la sociedad en la que estamos inmersos: vender la casa, sacar a nuestras hijas del colegio privado al que iban y anotarlas en una escuelita rural perdida en el medio del campo”.

“También dejamos un trabajo redituable para ir a un campo a hacer un proyecto de pastoreo racional y dejamos de andar en camioneta para arrancar el día subido a un tractor a las 7 de la mañana con tres grados bajo cero”.

“Ahora el inglés se lo enseñamos en casa y estamos muy pendientes de que nuestras hijas accedan a todas las oportunidades que tuvimos nosotros. Y mientras tanto compartimos tiempo de calidad con ellas todos los días”.

“Estamos en el medio del campo y vemos crecer felices a nuestras hijas. Para nosotros, sin ninguna duda, eso es ser exitosos”.

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Redacción: 
Jimena Barrionuevo

Diseño: María Borri