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Se fue dos veces de la Argentina y hoy elige su país: “Que ninguna persona piense y sienta que la única salida está en Ezeiza”.

Silvia Márquez dejó la Argentina en el 2002, tras la crisis del corralito. Ella no quería irse, pero por la situación económica del país se instaló junto a su marido en España.

Primero pasaron por Madrid y por Galicia, pero decidieron instalarse en Barcelona porque les dijeron que allí había más trabajo.

A los seis meses comenzó su deseo de volver: "Cataluña tiene su propio idioma. Muchos utilizan su lengua para remarcar que no pertenecés a ese lugar. No se puede generalizar, pero hay quienes te miran de soslayo cuando escuchan el yeyeo de los porteños”.

Silvia cuenta que el ritmo agotador del trabajo, los desacuerdos y la nostalgia terminaron con su matrimonio: “Yo quería volverme, pero mi marido, por amor propio, no estaba dispuesto”

Luego de vivir en España, se instaló algunos años en Italia pero decidió volver a la Argentina. Tras varios episodios de inseguridad en su tierra, regresó a Europa: “Volví con el chip cambiado. Así, lo primero que hice en Barcelona fue estudiar catalán"

Silvia logró sobreponerse a las dificultades, pero llegó un día que tomó una decisión determinante: “Le dije a mi madre: mamá, yo necesito una familia, y si vos no venís con mi hermana, yo voy con ustedes. Y así lo hice, vendí mis cosas y volví a mi país”.

“Soy hija de inmigrantes y yo también lo fui. No es fácil, emigrar es duro, pero también nos demuestra que podemos caernos y levantarnos todas las veces necesarias”

“Deseo de todo corazón que nuestra Argentina se transforme en nuestro hogar, un lugar donde se pueda dormir en paz, y en donde ninguna persona vuelva a sentir que la única salida está en Ezeiza”