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Tradición China.

Cómo es la vida de un maestro argentino del legendario Templo Shaolin

Daniel Vera Shi Xing Wu y Yamila Melillo Shi Xing Gong son un matrimonio argentino que se conoció a través del Kung Fu y que logró formar parte de la 32a generación del linaje Shaolin. Él comenzó a practicar a los 17 años y ella inició su camino en las artes marciales como alumna de Daniel.

La Cultura Shaolin se ha desarrollado en el mundo como un método que integra el entrenamiento físico-marcial con el mental-espiritual, ayudando al practicante a desarrollar una armonía entre mente y cuerpo. Comprende todas las expresiones y disciplinas que se desarrollaron en el Templo hace más de 1500 años.

Algunas de las prácticas que se preservan hasta nuestros días son las del Chan (Zen), el Wugong (arte marcial), el Qi Gong (ejercicios para la salud combinados con la respiración), la medicina tradicional (uso de hierbas y acupuntura), la arquitectura, la caligrafía, la música y la pintura.

En 2001, Daniel y Yamila crearon la Escuela Shaolin Argentina -que aún conducen-. Viajaron varias veces a China y se sumaron a la estricta rutina del legendario Templo Shaolin, donde ancestralmente los monjes practicaban las artes marciales.

“En la escuela del maestro Shi De Yang suena la campana para levantarse a las 5 AM. Inicia el entrenamiento del día corriendo montaña arriba, luego un desayuno típico con arroz y verduras, un descanso y los entrenamientos de la mañana y la tarde. En total son de 6 a 8 horas de práctica por día”, cuenta Daniel.

“Acá en la Argentina, la práctica es de 2 horas diarias máximo, ya que ocupamos mucho tiempo en la enseñanza. Pero mantenemos el hábito de realizar la meditación al iniciar el día y al atardecer, en lo posible”, agrega Yamila.

En 2009, ambos viajaron juntos a Italia para conocer al maestro Shi De Yang. “Hicimos el seminario, después nos acercamos y le dijimos que acá no había un verdadero maestro que fuera del Templo Shaolin. Entonces él dijo: ‘Bueno, si necesitan un maestro me tomo un avión y voy para allá'”, cuenta Yamila.

Tras muchos años de entrenamiento fueron aceptados por el Gran Maestro Shi De Yang como discípulos formales, y así pasaron a formar parte de la 32da generación del linaje Shaolin, preservando una tradición de enseñanza directa que se difunde de maestro a discípulo, de corazón a corazón de acuerdo a los principios del budismo Chan (Zen).