MUNDO

Cambio climático.

El mar se traga a Saint-Louis, una perla colonial en el Atlántico

Saint-Louis es una ciudad de Senegal fundada por los franceses en el siglo XVII. Tiene más de 237 mil habitantes y es uno de los lugares de África más expuestos a la crecida de los océanos.

Esta isla es considerada Patrimonio Mundial de la UNESCO porque tiene un entorno único: al este, el río y el continente; al oeste la Lengua de Barbarie, la franja arenosa de unos 25 kilómetros que separa río y mar.

Solo en África Occidental, la erosión hace retroceder la costa 1,8 metros anuales -promedio-, según un informe de la Organización Meteorológica Mundial de 2019. Y el mar crece de 3,5 a 4 mm por año, ligeramente por encima de la media mundial, según el último informe de los expertos climáticos de la ONU.

“Es un fenómeno natural, independientemente de la existencia del ser humano”, dice Boubou Aldiouma Sy, profesor de geografía de la universidad local.

En 2019, el gobierno senegalés inició la construcción de un muro de 3,6 kilómetros para contener el avance del mar. Es una obra que tiene un presupuesto de más de 115 millones de dólares e incluye la reubicación de las familias cuyas casas serán demolidas. Se prevé que para finales de 2021 estará terminada.

Pero para cientos de habitantes de la antigua capital de Senegal, estas modificaciones llegan demasiado tarde porque en los últimos años, el mar y las intemperies destruyeron muchas de sus casas.

Los expertos tampoco están convencidos: señalan que la barrera puede proteger a corto plazo, pero no impide la subida del agua y la erosión de la playa.

El profesor Sy lamenta que no se consideraran otras opciones como espigones -que colocados de forma transversal a la costa favorecen la sedimentación y permiten el avance de la playa- o incluso recurrir a la reforestación de la zona -que genera también una sedimentación que ralentiza la crecida del mar-.