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La isla peruana donde tejer "es una demostración de hombría" 

En la isla peruana de Taquile - donde viven 1.300 personas- el "valor de un hombre" se mide por su habilidad para tejer. Es una tradición que existe desde hace unos 500 años, con raíces en las antiguas civilizaciones de los pueblos Inca, Pukara y Colla. 

Alejandro Flores Huatta es uno de los siete hombres de la isla reconocidos como Maestro de Textiles. De chico aprendió a tejer el chullo (un sombrero andino alto y flojo) de la mano de su abuelo y de su hermano mayor que le enseñaron a usar espinas de cactus como agujas.

A los niños de Taquile se les enseña a tejer desde los cinco o seis años. El primer chullo que tejen es blanco, luego usan lana teñida con plantas y minerales locales para que el método se vaya refinando hasta que puedan tejer un gorro ajustado y prolijo.

También los chullos sirven para encontrar pareja: los hombres son elegidos por sus compañeras según su capacidad para tejer con éxito con agujas delgadas como un alambre. "Un hombre que teje un chullo realmente bueno, solo entonces puede ser llamado hombre"

Por su parte, las mujeres tejen los coloridos “chumpis”, el cinturón que se le presenta al novio el día de su boda. “Si la mujer es muy buena tejedora, verás muchos símbolos y patrones en el chumpi”. Las mujeres transmiten esta habilidad a sus hijas y nietas.