SOCIEDAD

La importancia de las cafeterías en Buenos Aires:
¿La bebida o el encuentro?

Pocas ciudades del mundo tienen cafeterías en su lista de sitios turísticos. Buenos Aires es una de ellas. Acá están Tortoni, La Biela y Las Violetas, entre un inmenso portafolio de hermosos espacios; llenos de leyendas, meseros carismáticos y techos altos, pisos dibujados y acabados tallados.

Son de las cafeterías más lindas de América, pero en ellas el café es más bien regular. Lo dice Flor Migliorisi, experta en café argentina: "Ni las cantidades de café y agua, ni los tiempos de extracción, ni la higiene de las máquinas son cuidadosamente tratados".

“El café que se encuentra en las cafeterías más populares de Buenos Aires es amargo y necesita adición de azúcar o leche y acompañamiento de soda o agua para evitar escalofríos. Es, en una palabra, feo”, asegura un visitante colombiano.

Argentina no es un gran consumidor de café: según cifras de la Cámara Argentina de Café, los argentinos toman un promedio de 1 kilo al año por persona, una cifra muy inferior a lo que ocurre en Brasil (6 kilos), Costa Rica (3,6 kilos) o Colombia (1,4 kilos). El promedio mundial es de 4 kilos.

Pero Argentina no es lo mismo que Buenos Aires, donde la cultura de la yerba mate no monopoliza el menú de bebidas como sí ocurre en el resto del país.

"El fin de venir acá no es tomar café, sino hacer un homenaje al pasado", dice Migliorisi, sentada en una tradicional cafetería, mientras sorbe un café que no logra terminar.

Carlos Cantinim, autor del blog Café Contado, quien señala que en las cafeterías "nunca se le dio importancia al café, sino a la reunión y al espacio físico. Es un lugar para confesarse, para pensar, para enamorarse, para escribir, para componer, sin importar la bebida", asegura.