SOCIEDAD

La trágica historia de los trillizos separados al nacer por un experimento científico

David Kellman, Robert “Bobby” Shafran y Eddy Galland nacieron el 12 de julio de 1961 y a los seis meses fueron separados y entregados en adopción a tres familias distintas sin saber que tenían hermanos.

Los tres crecieron en un radio de 160 kilómetros de distancia y nunca se cruzaron hasta que Bobby entró en la Universidad de Sullivan y los estudiantes comenzaron a saludarlo con el nombre “Eddy”.

“Me di cuenta de que era un doble. Le pregunté si era adoptado, cuándo era su cumpleaños y finalmente le dije que tenía un hermano mellizo”, cuenta Michael, ex compañero de cuarto de Eddy.

Sin perder el tiempo, llamaron a Eddy y fueron para su casa. El encuentro parecía de ficción: si uno se movía, el otro hacía el mismo movimiento como un espejo. Su historia fue publicada en el diario Newsday con una foto de ambos y llegó hasta David Kellman: “Había una foto de dos personas que se parecían a mí”.

Al verse por primera vez, descubrieron que habían crecido con los mismos intereses y no tardaron en forjar un vínculo. Se mudaron juntos a Nueva York, participaron en la película de Madonna y abrieron un restaurante.

Cuando las familias le pidieron una explicación a la agencia de adopción, las autoridades aseguraron que era difícil ubicar a los hermanos en una sola familia. Sin embargo, gracias a la investigación del periodista Lawrence Wright se descubrió que los trillizos habían sido parte de un experimento desarrollado por un psicoanalista llamado Peter Neubauer.

Neubauer quería investigar cómo influía la genética en el desarrollo de las personas si son criadas en ambientes socioeconómicos diferentes: Bobby había sido entregado a una familia de clase alta, Eddy, de clase media y David, de clase baja.

El psicoanalista realizó un seguimiento de los trillizos a lo largo de los años con pruebas de inteligencia y personalidad. Una vez que la verdad salió a la luz, quienes llevaron adelante el experimento hicieron todo lo posible por no rendir cuentas a nadie.

Ahora toda la información se encuentra archivada en la Universidad de Yale con acceso restringido hasta el año 2066.