SOCIEDAD

Seis de cada 10 argentinos prefieren trabajar en el Estado antes que en una empresa privada

Un estudio del Centro de Estudios en Comunicación Aplicada de la Universidad Austral revela que “el Estado continúa siendo el sector elegido por los argentinos para trabajar”.

“A la hora de elegir entre un empleo público y uno privado en igualdad de condiciones, el 62% de los encuestados optó por el público, mientras que el 34% optaría por el empleo privado”

“¿Qué elegiría si tuviera dos propuestas de trabajo exactamente iguales, pero una del sector privado y otra del sector público?”.

El 66% de quienes tienen entre 18 y 29 años y el 73% de aquellos que se ubican entre 30 y 44 eligió el trabajo en el Estado, frente al 29% y 22%, respectivamente, que se inclinó por el mundo de las empresas.

“Las preferencias sobre el empleo público son ampliamente mayoritarias en los segmentos más bajos (68% vs 30%) y esta tendencia disminuye a medida que aumenta el nivel socioeconómico (61% vs 35%). Aun así, el sector socioeconómico más alto sigue teniendo preferencia por el empleo estatal (52% a 43%)”.

 Juan Pablo Cannata, investigador del estudio: “La tranquilidad de no ser despedido y de que el Estado es una entidad que no puede quebrar es uno de los fundamentos de mayor peso y atraviesa gran parte de los diálogos entre los participantes”

Juan Llach, economista: “En las provincias, el empleo público, que termina entre las 13.30 y las 14, da la posibilidad de tener un segundo empleo. En el sector privado eso es más complicado. El control sobre lo que se hace en el Estado es nulo”

Eduardo Levy Yeyati, doctor en economía: “En las provincias sin empleo, el empleo es todo público. Antes de pensar que los que cambiaron fueron los pibes, pensaría que lo que cambió fue la capacidad del país de ofrecerles progreso social”

María Laura Cali, directora ejecutiva de Sel Consultores: “El estudio habla de una posición frente al empleo muy precaria, donde se prefiere un trabajo con un salario y una permanencia garantizada, pero quizá con pocas expectativas de capacitación y desarrollo. Habla de una tristeza en las expectativas, un conformismo muy triste”