SOCIEDAD

Romper el silencio.

Sufrió abuso cuando era chica, no lo recordaba y por un sueño pudo ponerlo en palabras

A los 4 años, Caru Grossi fue víctima de abuso sexual por primera vez. El agresor era un amigo de sus padres, ese que a la vista de todos "era un tipo macanudo". Tiempo después, cuando ella ya había cumplido 7 años, el hombre se suicidó.

Fue más tarde, ya de adulta y buscando respuestas en terapia, cuando Caru empezó a desempolvar lo que había pasado aquel febrero. “Para mí, hablar fue el primer paso. De a poco empecé a poder nombrar lo que me había pasado cada vez en voz más alta”, dice.

Los recuerdos comenzaron a llegar por las noches: “En algún momento empecé a tener sueños donde yo era chiquita y era abusada. Me despertaba a la mañana y el sueño volvía y volvía”.

“Le conté a mi psicóloga y le dije: ‘Si tengo estos sueños es porque soy una persona que está enferma’. Ella me respondió: ‘O que te pasó algo cuando eras chica’. Empezamos a trabajar en cómo desempolvar toda esa situación que estaba tan enterrada y el abuso de mi infancia apareció”.

“Los que pasamos por un abuso, damos aviso. Seguramente yo di aviso y mis padres no supieron verlo. Y no es que eran malas personas: ¡no la vieron ni ahí!”.

“Cuando de grande les conté lo que me había pasado, me miraban como diciendo: ‘¿Cómo no nos dimos cuenta?’ No podrían creer que hubiese pasado delante de sus narices”.

Hoy Caru tiene 42 años y es ilustradora. En el último libro que publicó, se propone dejar un claro mensaje: que las niñas y los niños que atraviesan situaciones de violencia puedan romper el silencio y pedir ayuda.

“Como adultos tenemos que estar más atentos porque el abuso es muy frecuente. Es algo que tenemos que empezar a hablar y mientras más le saquemos el velo y rompamos con el tabú de 'en mi casa no pasa', más herramientas vamos a tener”