Boleta Electrónica: el software lo harían 3 empresas y Arsat procesaría los resultados

Una de las máquinas de votación usada durante las PASO porteñas
Una de las máquinas de votación usada durante las PASO porteñas Fuente: Archivo - Crédito: DYN
El Ministerio de Modernización será el encargado de la implementación del nuevo sistema de votación en las elecciones legislativas de 2017, que ya tiene dictamen en comisión; esperan aprobar la ley antes de mediados de octubre
Sebastián Davidovsky
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29 de septiembre de 2016  • 16:53

Ya con el dictamen en la mano, aprobado hoy jueves por la tarde, el próximo paso para la reforma electoral que impulsa el Gobierno será en el Congreso, con la discusión tanto en Diputados como en Senadores. En caso de salir la ley (que sería en algún momento de la primera quincena de octubre), el plan del Ejecutivo es abrir los pliegos a principios de noviembre para licitar los recursos necesarios para que haya una boleta única electrónica en las elecciones de 2017.

Un cambio discutido

Son varios los cambios que propone la reforma de la ley electoral que quiere el Presidente Mauricio Macri. El más polémico refiere al método de votación: la emisión del sufragio se hará mediante una máquina de votación con una pantalla donde se elegirá al candidato; la máquina imprimirá un papel con un chip que contendrá el sufragio; el voto tendrá validez una vez que se deposite en la urna.

Buena parte de la comunidad técnica nacional considera que es un sistema inseguro, o al menos que los plazos propuestos son insuficientes para crear un sistema confiable, y encuentra reparos: el método usado hasta ahora en el país puede ser vulnerado para cambiar un voto (y el resultado de una votación) ; usar una máquina que sólo un técnico especializado puede auditar conspira contra la universalidad del voto y limita la posibilidad de participación del ciudadano común; quienes están a favor del uso de electrónica en las votaciones recomendaron aplicarla en forma gradual para ir verificando la seguridad del proceso; la intención del Gobierno es lograr una aplicación masiva en las elecciones de 2017.

Desarrollo e implementación

Según pudo saber LA NACION, de la implementación se encargarán desde el Ministerio de Modernización (a cargo de Andrés Ibarra) desde donde admiten que están “justos” con los tiempos y que en noviembre debería estar todo licitado. “Si llegamos a mediados de diciembre sin nada, estaríamos en un problema”, confiesan.

La idea es que en los pliegos estén las condiciones de las máquinas de votación (computadoras con una impresora adosada), cuya idea es que el Estado adquiera, en vez de alquilarlas como sucedió en la Ciudad de Buenos Aires y en Salta, donde se utilizó la solución completa de Magic Software Argentina (MSA).

Sobre el software, también habrá cambios: la novedad será que no se va a abonar por una solución “llave en mano” (como sucedió con lo provisto por MSA, y que tenía múltiples problemas de seguridad), sino que serán tres proveedores, según pudo saber LA NACION: habrá una empresa encargada del desarrollo, otra del mantenimiento y una última de la seguridad del sistema. “Las distintas empresas deberán dialogar. No les queda otra, porque sino no van a poder participar de la licitación”, confían desde el Ministerio.

Una entrevista a Joaquín Sorianello, el programador que encontró vulnerabilidades en el sistema usado en 2015

Sorianello - Crettaz

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El centro de cómputos se muda a Arsat

Otra de las novedades que impulsan desde Modernización es que el centro de conteo de votos se traslade a los datacenter de Arsat, desde donde recibirán los resultados electorales de los distintos centros de votación para su procesamiento. Arsat tiene una certificación Tier III, una de las más altas clasificaciones internacionales que describen al hardware desde el punto de vista de garantizar su funcionamiento en forma ininterrumpida. Según el presidente de Arsat, Rodrigo De Loredo, “estamos preparados para una recepción tal de datos como la que necesita un acto electoral, aunque por supuesto vamos a tomar más recaudos”.

Esto modificaría el esquema habitual utilizado en las últimas elecciones nacionales. En resumen, hoy en día de cada sala de votación se emiten actas definitivas y provisorias. Estas últimas son las que cargan cada una de las delegaciones del correo y las remiten a un centro en la provincia de Buenos Aires, del Correo Argentino, donde se suben los datos del día de la elección. El Poder Judicial, por otro lado, trabaja en el definitivo, que es el que se demora más tiempo. Todos estos pasos son los que, dicen, se evitarían con la boleta única electrónica, porque los resultados de cada mesa se enviarían directamente a Arsat.

La seguridad en la transmisión de los datos

Aunque aún no está definido, también hay dudas de su implementación. ¿Con qué tipo de certificados se enviarán los datos? De Loredo explica que deberán hacer un mayor “esfuerzo en ciberseguridad” para evitar problemas; esos lineamientos partirán de Modernización (que tiene una subsecretaría de Tecnología y Ciberseguridad).

Además, si bien la infraestructura de Arsat parece estar preparada para la recepción de los datos, muchos establecimientos de votación (urbanos y, sobre todo, los ubicados en zonas rurales) no cuentan con conexión a Internet, los que les imposibilitaría el envío de los resultados para su procesamiento.

Accesos de Internet móvil y satelital, dicen, podrían ser parte de la solución. Por último, ya vaticinan un fuerte operativo de seguridad para proteger la integridad del datacenter de Benavídez, un lugar que será central en la elección legislativa.

Estas son, apenas, algunas cuestiones que deberá trabajar el Ejecutivo junto a la Comisión Nacional Electoral en materia tecnológica para 2017; siempre y cuando, claro, la reforma electoral se convierta en ley en los plazos que estiman.

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