Cinco claves para retratar un eclipse (con tu smartphone)

Ariel Torres
Ariel Torres LA NACION
Sí, es posible, pero hace falta usar el modo Manual y volver a revisar conceptos básicos de la fotografía
(0)
4 de marzo de 2017  

Nunca pensé que escribiría esto. Pero ha llegado la hora. Me di cuenta, vaya señal, en el momento del eclipse. O, más bien, cuando publiqué una foto del fenómeno celeste del último domingo en Instagram y recibí, por varios medios, la consulta de rigor: ¿qué equipamiento había usado para lograr esa imagen?

Respuesta: sólo mi celular.

A las 10,53, en Buenos Aires, el eclipse llegó a su máximo
A las 10,53, en Buenos Aires, el eclipse llegó a su máximo

La historia en realidad comienza hace mucho, con una máscara de soldar que estaban a punto de tirar a la basura (mi padre tenía como 3 o 4) y, antes de que la arrojaran al contenedor, le saqué el vidrio y lo guardé para mirar eclipses. Tendría unos 12 años.

No recuerdo (ni recuerdo si alguna vez supe) cuál era su graduación, pero mi viejo me dijo que estaba OK. De todos modos, tampoco planeaba pasar más de unos pocos segundos observando el sol. La idea de broncearme la retina no me atraía en absoluto. Pero observar por unos instantes la estrella más cercana a la Tierra, mucho antes de la TV color, los documentales de NatGeo y YouTube, me resultaba -y me sigue resultando- fascinante. Ese vidrio sigue conmigo, desde luego.

El otro origen de esa imagen está en que a los 18 años me anoté en los cursos del Foto Club Argentino y aprendí cómo funcionaba una cámara, cómo aprovechar sus parámetros, cómo revelar película, sacar copias, iluminar escenas y demás.

Para poner en práctica estos conocimientos hacía falta una cámara profesional o semiprofesional. Por lo tanto, siempre fueron patrimonio de un grupo reducido de personas. Con la llegada de las cámaras digitales y los smartphones, aquellas viejas lecciones parecían haberse convertido definitivamente en piezas de museo. Pero no es así. Un simple retrato en contraluz, un fondo fuera de foco, un barrido o, para el caso, un eclipse escapan a las capacidades del automatismo, porque esas tomas no se basan en el análisis de las condiciones de luz, sino en la intención. Las máquinas no tienen eso, al menos de momento.

La llegada de las cámaras semiprofesionales a costos accesibles empezó a popularizar estos conocimientos, pero eso fue justo cuando se iniciaba el auge de los smartphones, y entonces volvimos a tomar imágenes sin hacer otra cosa que encuadrar y disparar.

La buena noticia es que varios smartphones de alta gama están trayendo ahora cámaras con un modo manual que ofrece bastante margen de maniobra. Ejemplos son el G4 y el V20, de LG, y el Galaxy S7, de Samsung; en el Congreso Mundial de Móviles de este año (ver nota de Ricardo Sametband en la edición de hoy) las principales marcas anunciaron que pondrían todavía más fichas en las cámaras de sus teléfonos.

Genial, pero casi nadie usa el modo manual de la cámara del teléfono. ¿Por qué? Porque es críptico. ¿Qué es ese simbolito con forma de flor? ¿Es una flor o es un engranaje? (Pista: no es ninguno de los dos.) ¿Qué significan las siglas ISO, WB y AE-L (entre otras)?

Para que el texto que sigue sea útil tanto con las cámaras semiprofesionales (e incluso algunas domésticas que ofrecen un modo manual) como con los teléfonos, voy a describir todos los parámetros involucrados en la toma de una fotografía, incluso algunos que todavía no aparecen en los smartphones.

Advertencia: mirar directamente al sol es sumamente peligroso y puede causar ceguera permanente. Jamás hay que usar telescopios, binoculares, cámaras de fotos o cualquier método de aumento (salvo que seas un astrónomo y sepas exactamente lo que estás haciendo). Los negativos y radiografías no sirven. Reducen la luminosidad, pero no filtran la radiación ultravioleta. Los vidrios de máscara de soldar deben ser de graduación DIN 12. No es broma. Se lo reiteró a menudo estos días, pero vi mucha gente mirando el eclipse sin la protección adecuada. Incluso niños.

Exposición

El dilema fundamental de cualquier toma pasa por lograr que llegue al sensor la cantidad exacta de luz para que no quede ni sobreexpuesta ni subexpuesta. Con la película sensible ( el rollo de fotos) podíamos apelar a ciertos trucos para salvar una toma subexpuesta (revelando por inspección) o sobreexpuesta (usando el peligroso Reductor de Farmer). Con las fotos digitales en JPG la posibilidad de mejorar una mala toma es mucho menor. La foto subexpuesta carece de datos, así de simple. Es posible levantarla un poco con un editor de imágenes, pero obtendremos más ruido que otra cosa. Con una toma sobreexpuesta existen más chances de mejorarla, pero habrá zonas que quedarán irremediablemente blancas.

En modo automático, la cámara o el teléfono se ocuparán de analizar lo que estamos fotografiando para que llegue la cantidad de luz adecuada. Pero en modo manual es menester saber cuáles son las variables que afectan la cantidad de luz que llega al sensor. Y, sabiendo esto, podremos aprovecharlas para sacar esas fotos que la cámara no puede resolver.

Velocidad de obturación

Las cámaras tienen un obturador (los hay muchos tipos), es decir, un sistema (mecánico o no) que se abre y se cierra para dejar pasar la luz hasta el sensor. Cuanto más rápido se abre y se cierra, menos luz pasa. ¿Qué hay que saber acerca de la velocidad de obturación? Que por debajo de 1/60 de segundo, la foto casi seguramente va a salir movida (salvo que usemos un trípode). Pero esto no siempre es malo. Si ponés una velocidad muy baja, digamos medio segundo, y apretás el disparador mientras acompañás el movimiento de un objeto (un coche, por ejemplo), lograrás un efecto llamado barrido, de lo más interesante.

Un dato más: la letra B, en el caso de que tu cámara ofrezca esa función, viene de Bulbo, por la época en la que el obturador se accionaba por medio de una perilla de goma, y significa que el obturador se mantendrá abierto mientras presionemos el disparador. En otros casos, los equipos ofrecen lapsos de varios segundos. En una calle de noche o en una habitación a oscuras podés obtener tomas realmente sorprendentes.

Así que el ícono de este control no es una flor ni un engranaje, sino la representación del diafragma del objetivo, lo que puede llevar a confusión, porque las cámaras más populares siempre usaron obturadores de cortinilla. Para peor, también existieron obturadores de diafragma, pero su aspecto era muy diferente al del ícono en cuestión. En fin, el símbolo con forma de rueda, flor o engranaje es el control de velocidad de obturación.

Apertura de diafragma

En los teléfonos este valor es fijo (al menos por ahora), pero en las cámaras profesionales y semiprofesionales es un parámetro fundamental. El obturador puede abrirse más o menos, como ocurre con el iris de nuestros ojos. Esto se denomina Apertura de diafragma, f-Stop o Número f, y su valor puede ir de f/1,4 (muy abierto) a f/22 (cerrado al máximo); en cámaras de placa es posible encontrar hasta f/64. Un f/22 dejará pasar poca luz, mientras que un f/1,4 dejará pasar mucha.

Pero hay algo más importante al respecto. Cuando el diafragma está cerrado, la profundidad de campo de la toma es virtualmente infinita. Es decir, estarán en foco no sólo el sujeto que queremos retratar, sino también el fondo. Pero si usamos una apertura de diafragma mayor (f/1,4; f/2; f/2,8), la profundidad de campo será mínima, y de esta forma podremos hacer un retrato con la persona enfocada y el fondo fuera de foco.

La apertura máxima (digamos, f/1,8, como en el caso del G4) indica lo que se conoce como luminosidad del objetivo. Cuanto más luminoso, mejor. En las cámaras es posible ver este valor en el objetivo, al lado de la distancia focal.

Sensibilidad

La película fotográfica era más o menos sensible a la luz, un valor que se conoce como ISO y que podía ir de 50 a 1600. Cuanto más sensible, menos luz hacía falta para lograr una buena exposición. Buenísimo, ¿y por qué no usamos siempre material de alta sensibilidad? Porque a medida que el valor ISO aumenta, la calidad decrece. Con las cámaras digitales ocurre lo mismo, al punto que algunas limitan el ISO máximo a 800. Por eso, si tenés buenas condiciones de luz, usá siempre el ISO más bajo posible.

Previsiblemente, este control aparece con las siglas ISO.

Balance de blanco

Se llama así a una calibración que debe hacerse, de acuerdo al tipo de luz ambiente (día despejado, día nublado, fluorescente, incandescente), de tal modo que la imagen no salga ni azulada ni anaranjada. El software es muy preciso al ajustar el balance de blanco. Pero podrías explotar este valor con fines creativos. Normalmente, se lo ve con las siglas WB (por white balance) y puede ir acompañado de unos números que representan la temperatura de color (por ejemplo, entre 2800 y 10.000 Kelvin).

Bloqueo de exposición

Las siglas AE-L (las he visto, por ejemplo, en el G4) vienen de Auto-Exposure Lock. Es decir, bloqueo de exposición automática. Este control permite cancelar todo intento por parte del teléfono de ajustar la exposición. Si querés tener control completo de la imagen, hay que activarlo.

Enfoque

El otro parámetro al que tenemos acceso en el modo manual es el enfoque. Las cámaras y teléfonos hacen un muy buen trabajo en este campo, pero hay ocasiones en las que el enfoque manual puede ayudarnos. Por ejemplo, con las tomas macro, es decir, las que se realizan bien cerca del objeto.

La receta solar

Sacarle una foto aceptable a un eclipse es, para un smartphone, una situación extrema. Simplemente, hay demasiada luz. Incluso con el vidrio de una máscara de soldar, habrá tanta luz que saldrá una toma con poco contraste (si sale algo en absoluto). El sábado hice algunas pruebas bastante promisorias con el modo Manual (en el S7 se lo llama Pro) y supuse que podría sacar algo decente al día siguiente.

El domingo unos momentos antes del pico del eclipse, coloqué la cámara en modo manual y subí la velocidad de obturación al máximo (1/24.000; un veinticuatromilésimo de segundo), puse la sensibilidad al mínimo (ISO 50) y dejé el balance de blanco y el enfoque en automático. Con la cámara lista, coloqué el vidrio de la máscara de soldar delante del objetivo y apunté al sol. Como un eclipse no ofrece mucho detalle al sensor de un teléfono celular, eché mano del zoom digital para aumentar la imagen del sol y disparé. Eran las 10,53 y en Buenos Aires el eclipse estaba en su máximo. En la foto no se ve el impactante anillo solar que disfrutaron en la Patagonia, pero nunca podría haberla sacado en modo automático. Como siempre, fue también una visión que corta el aliento. Es bastante improbable que pueda ver alguna otra estrella tan de cerca como el sol.

Dos consejos del estribo

Uno de los grandes problemas de los celulares es que los tenemos en las manos todo el tiempo y, sin que nos demos cuenta, llenamos el lente con huellas digitales. ¿Notaste que muchas fotos salen un poco difuminadas? Es por eso. No es mala idea habituarse a limpiar el lente antes de sacar la foto. Sin rayarlo, por favor.

Salvo casos especiales (el Lumia 1020 de Nokia, el Galaxy S4 Zoom de Samsung, el ZenFone Zoom de Asus, entre otros), el zoom de la mayoría de los teléfonos es por ahora digital. El zoom digital reduce la calidad de la imagen siempre, sin excepción. Así que sólo vale la pena cuando estamos sacando una foto documental o cuando la calidad de todos modos sería baja. Por ejemplo, cuando intentamos retratar una estrella que está a 150 millones de kilómetros con un equipo de 130 gramos que llevamos en el bolsillo.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.