El 60% de los chicos de entre 10 y 12 años ya participan de las redes sociales

El 60 por ciento de los chicos de entre 10 y 12 años ya están en las redes sociales, incluso cuando estos servicios cuentan con una edad mínima de 13 años para registrarse
El 60 por ciento de los chicos de entre 10 y 12 años ya están en las redes sociales, incluso cuando estos servicios cuentan con una edad mínima de 13 años para registrarse
Débora Slotnisky
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14 de septiembre de 2019  • 00:30

Más allá de las recomendaciones de las asociaciones de pediatría que alertan acerca de la cantidad de horas que los chicos pasan frente a smartphones, tablets, computadoras, consolas y televisores, lo cierto es que limitar este hábito parece ser una batalla perdida para la mayoría de los padres.

Al respecto, el reporte Future of the Classroom, lanzado por Google for Education, destaca la necesidad de que tanto las entidades educativas como los padres ayuden a los alumnos a desarrollar comportamientos más sanos y autorregulados respecto del empleo de las distintas herramientas tecnológicas.

"El rol de los tutores tendrá que transformarse en el de un guía que asiste y apoya más que el de una figura que reprime", sostiene el informe. En la misma línea apunta la doctora en comunicación y especialista en culturas juveniles Roxana Morduchowicz, al afirmar que estar frente a las pantallas es la principal actividad de los chicos argentinos, y dentro de este universo online lo principal es navegar en las redes sociales: "Nueve de cada diez jóvenes de entre 13 a 17 años están en los social media, mientras que lo mismo hace el 60% de los chicos de entre 10 y 12 años, incluso cuando la edad mínima para ser usuario es de 13 años, según indican las propias plataformas", especifica.

Roxana Morduchowicz, especialista en culturas juveniles
Roxana Morduchowicz, especialista en culturas juveniles

Dado que internet sirve tanto para jugar como para aprender y comunicarse con otros, hay quienes proponen no dejar al libre albedrío el tiempo de los niños frente a los dispositivos para que destinen parte de esas horas a realizar actividades productivas, es decir, que los ayuden a estimular la creatividad, a desarrollar habilidades para resolver problemas y a aprender de una manera más divertida distintas disciplinas como historia, lengua o geografía, por mencionar solo algunas.

"El buen uso de las pantallas tiene excelentes resultados. La clave está en qué se le propone a los niños. En este sentido, es importante distinguir entre jugar y hacer, ya que los chicos tienen una inmensa capacidad para aprender y crear que necesita ser explotada. Cuando se les propone, en lugar de lo lúdico, el crear su propio juego o hacer su propia película, el chico pasa a interactuar con la tecnología de una manera nueva", señala Nicolás Manzitti, miembro de la Dirección General del St. Catherine's Moorlands School.

Este colegio comenzó trabajando con programación por bloques en el nivel primario, pero impulsados por el uso exponencial que están teniendo las nuevas tecnologías, incorporaron la propuesta DHSchools, ofrecida por la organización educativa enfocada en habilidades digitales, Digital House, para escuelas primarias y secundarias. En concreto, se trata de un programa para que los estudiantes aprendan programación, marketing digital, diseño, ciencia de datos y negocios digitales de una forma práctica, es decir, usando las pantallas. "Estamos convencidos que estas herramientas serán determinantes para todo lo que nuestros alumnos se propongan para su vida", agrega Manzitti.

El objetivo es claro: que la relación entre los niños y las pantallas no pase solo por un entretenimiento en el que muchas veces los chicos son actores pasivos. Por otro lado, se sabe que los trabajos del presente y los del futuro demandan determinadas destrezas digitales, con lo cual tampoco tiene sentido alejar a los chicos de los dispositivos, por eso es importante considerar cómo hacer que los menores hagan un uso apropiado de las pantallas.

¿Herramienta o pasatiempo?

Como consejo para los padres, el ejecutivo del St. Catherine's Moorlands School recomienda establecer prioridades, pactar horarios y momentos para que sus hijos usen los dispositivos. "Además, los adultos deben comprender que la tecnología no es solo un pasatiempo, sino una herramienta para potenciar el cualquier tema que necesiten aprender e investigar".

Por supuesto, la situación no es blanca o negra, por eso también es fundamental que los chicos dispongan de su tiempo de ocio para usar internet para entretenerse.

"Lo primero que hay que determinar es cuánto tiempo está el chico frente a la pantalla. Si la cantidad es limitada, que haga navegación libre. Si estamos hablando de casos monopolizados de las pantallas, hay que tomar medidas porque todos necesitan diversificación de los bienes culturales para una mejor inserción social", detalla Morduchowicz, y destaca el rol activo de los padres frente a este tema ya que, como dice, a las pantallas las compran los progenitores.

Concluye Manzitti: "Nada en extremo es bueno, por eso creemos que todo tiene que tener su justo equilibrio. Y en este sentido, las pantallas bien utilizadas nos pueden ayudar a desarrollar habilidades, sin descuidar la fuerte conexión con el mundo físico".

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