El centro de información en el celular

La realidad aumentada permite dotar a los teléfonos móviles de funciones adicionales que permiten contar con información contextual adicional
La realidad aumentada permite dotar a los teléfonos móviles de funciones adicionales que permiten contar con información contextual adicional Crédito: Gentileza Acrossair
Cómo es la realidad aumentada, una tecnología que incorpora datos adicionales sobre las imágenes que registra la cámara de un teléfono móvil; sin embargo su uso se ve limitado por el consumo de batería y la precisión de sus resultados
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7 de diciembre de 2009  • 15:44

San Francisco, (EFE).- La "realidad aumentada" es una nueva tecnología que evoca la ciencia ficción, que está revolucionando la forma en que se usan los teléfonos móviles. Esta modalidad de uso permite, por ejemplo, enfocar la puerta de un museo con la cámara del celular y ver en la pantalla toda la información disponible sobre el lugar en Wikipedia, horas de visita y precios de las entradas.

O dirigir la cámara hacia un restaurante cercano y conocer qué platos están hoy en el menú del día o las críticas de otros turistas que ya han comido antes en ese local.

Utilizando los sistemas de localización GPS disponibles en casi todos los teléfonos inteligentes como el BlackBerry, iPhone o los aparatos con software Android de Google, la realidad aumentada hace posible añadir información a la imagen real de un lugar registrado por medio de la cámara digital del teléfono.

Cada vez más empresas están usando esta nueva tecnología y las posibilidades de uso y negocio parecen no tener límite. Acrossair, que ha lanzado ya docenas de aplicaciones para móviles relacionadas con el tráfico, ofrece un servicio en Estados Unidos que muestra las paradas de transporte público más cercanas cada vez que dirigimos el iPhone a un punto determinado de la ciudad.

Por su parte, el portal de críticas Yelp también tiene su aplicación de realidad aumentada, y empresas como la cervecera Stella Artois adoptaron esta tecnología para permitir que los consumidores encuentren qué bares de la zona sirven esta marca de cerveza. Para ello, basta con mover el teléfono a nuestro alrededor, y en la pantalla aparecerá una imagen de la calle con etiquetas sobre aquellos locales donde puede disfrutarse de esta bebida.

Paul Saffo , experto en nuevas tendencias tecnológicas y colaborador de la Universidad de Stanford, cree que la realidad aumentada no es una moda y que está aquí para quedarse.

"Hay muchas industrias que se benefician de ello", dijo Saffo. "No se trata sólo de que tenga aplicaciones para campañas publicitarias. También tiene numerosos usos en el campo de la ingeniería, por ejemplo".

Saffo espera ver en breve la realidad aumentada en muchas otros sectores y uno de ellos serán los automóviles, señala. Algunos fabricantes ya están trabajando, por ejemplo, en sistemas que mostrarán al conductor información de tráfico relacionada con su ubicación directamente en el parabrisas u objetos fuera de su ángulo de visión.

Sin embargo, la realidad aumentada aún tendrá que superar algunos obstáculos antes de convertirse en algo cotidiano para todo el mundo. Las aplicaciones de realidad aumentada consumen lamentablemente mucha batería en los teléfonos celulares, y los resultados que muestran no siempre son totalmente exactos.

Además, algunos expertos han mostrado también preocupación sobre el riesgo de un excesivo bombardeo de información en la pantalla de nuestros móviles, y sobre las inesperadas consecuencias de una tecnología que hará que miremos el mundo a través de una cámara y no con nuestros propios ojos.

En un futuro quizá no tan lejano, es posible que el teléfono incluso desaparezca y recibamos todos los mensajes de realidad aumentada directamente en la retina.

Científicos de la Universidad de Washington llevan cinco años desarrollando unas lentes de contacto equipadas con minúsculos circuitos y antenas que hacen las veces de cámara.

"Tenemos un montón de información que se nos muestra de manera pasiva en nuestros ordenadores, televisores y teléfonos móviles", dijo Babak Parviz, profesor asociado de innovación en esta universidad, al diario San Francisco Chronicle. "Pero si la pantalla es el propio ojo, podríamos prescindir de un montón de estos aparatos".

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