Fairphone y Puzzlephone: avanzan los smartphones longevos

Las piezas del Fairphone 2 se desmontan con un destornillador
Las piezas del Fairphone 2 se desmontan con un destornillador
Son dos proyectos para crear smartphones con piezas intercambiables, que les permita una vida útil más larga y reduzca su impacto ambiental
Ricardo Sametband
(0)
29 de diciembre de 2015  • 00:06

Aunque mucho se habla del Proyecto ARA y de los teléfonos modulares (con piezas intercambiables, como en una PC de escritorio tradicional), el proyecto de Google parece estar en un impasse, luego de que retrasara su debut en Puerto Rico al año próximo (y en otra ubicación); mientras, dos proyectos europeos avanzan sobre el mismo concepto.

Hace diez días, la firma Fairphone comenzó a entregar las primeras unidades de su teléfono Fairphone 2, un equipo que hace foco en su modularidad: está diseñado desde el primer momento para que sus partes internas puedan ser reemplazadas con un simple destornillador. La intención: hacer un teléfono que dure más, tanto por su resistencia a los golpes como por la posibilidad de cambiar partes que se rompan o que queden desactualizadas.

La compañía vende el teléfono y también las piezas, que se pueden comprar en forma individual; por ahora el único proveedor es la propia Fairphone. "Nuestro foco actual es construir un ecosistema que permita el uso a largo plazo de los teléfonos, tanto si son nuevos como si son de segunda mano. Para eso ofrecemos las piezas solas, y también actualizaciones continuas del sistema operativo, tanto para este modelo como para el primero", le dijo a LA NACION Daria Koreniuskina, la vocera de Fairphone. El equipo usa Android 5.1 (la versión estándar); la intención de la compañía es liberar drivers y otros componentes como código abierto para permitir una actualización independiente si la comunidad lo desea.

Este es el segundo modelo; el primero apostaba a ofrecer un smartphone que usara materiales libres de conflicto y con un proceso de creación sustentable. Vendieron 60.000 teléfonos, un número ínfimo comparado con el de los titanes de la industria, pero aceptable para una empresa de este tipo. Con el Fairphone 2 ya tienen 20.000 personas que participaron de la campaña de financiamiento colectivo, y esperan llegar a unos 100.000 teléfonos más para fin de 2016, según Koreniuskina.

"Si logramos ese volumen podemos mostrar el interés que hay en algo así y buscar más socios y proveedores -explicó-. Incluso tenemos, en nuestro sitio, una explicación de dónde van los 525 euros que se paga por cada equipo".

Con un espíritu similar, pero en otro momento de su desarrollo, está Puzzlephone, la empresa creada por un español que se afincó en Finlandia para dar vida a su sueño: un smartphone modular, dividido en tres grandes bloques, que se pueda actualizar sin complicaciones, mejorando su vida útil, y ofreciendo una visión sustentable de lo que debe ser una computadora de bolsillo.

El Puzzlephone también apostó por una campaña de financiamiento colectivo, pero sin tanto éxito (buscaban 250 mil dólares, recibieron la mitad de apoyo). Pero esto no los frena: los creadores de la compañía anunciaron un acuerdo con la ciudad de Oulu (en Finlandia) para el desarrollo de módulos que permitan múltiples configuraciones del teléfono y una vida útil, dicen, que llegue a diez años.

"Oulu es una ciudad con una concentración única de conocimiento y capacidades de desarrollo, investigación y fabricación en tecnología avanzada, especialmente en el entorno móvil. Tanto para Nokia, como posteriormente para Microsoft, Oulu ha sido un lugar clave en cuanto a tecnología y operaciones. En Oulu están acostumbrados a responder con eficiencia, rapidez y contundencia a los retos que se les pongan por delante. Uno de nuestros prototipos conceptuales pasó de unas notas en papel a un producto que funciona en menos de cinco semanas gracias al trabajo de Haltian, en esa ciudad" le dijo a LA NACION Juan Díaz Díaz, de Puzzlephone.

Para 2016 la compañía espera tener listas las primeras unidades en el mercado, además de módulos disponibles para elegir entre las varias configuraciones que ofrece este equipo, incluyendo soporte para Sailfish OS, el sistema operativo libre que desarrolla la también finlandesa Jolla.

Mientras, algunos fabricantes han hecho acuse de recibo respecto de la actual fragilidad de la mayoría de los teléfonos; a modelos resistentes al agua se sumó, en el último tiempo, el Moto X Force, con una pantalla garantizada por 4 años contra roturas. Lo que todavía no han tomado las grandes marcas, sin embargo (salvo una fugaz prueba de ZTE) es la idea de la modularidad.

Aunque es beneficioso para muchos usuarios, implica resignar diseño (las piezas removibles obligan a hacer un equipo algo más grueso de lo normal) y asumir costos de mantenimiento (de stock de piezas de reemplazo, de soporte técnico, de actualización de software) a largo plazo que, por ahora, no parecen estar dispuestas a hacer; pero justamente contra este concepto es que están marchando estas dos compañías, lo mismo que Phonebloks, la plataforma pionera en este concepto de usar piezas intercambiables para aumentar la vida útil de la tecnología y reducir su impacto ambiental.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.