¿Habrá llegado la hora del reloj inteligente?

Se conocen los primeros números de ventas de los smartwatches, y llegan nuevos jugadores al mercado
Ricardo Sametband
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21 de noviembre de 2013  • 01:03

¿Habrá llegado la hora del reloj inteligente? No está del todo claro, y mucho menos si se atiende a los números del más célebre de todos ellos, el Samsung Galaxy Gear (que se venderá en la Argentina el mes próximo).

El Galaxy Gear cosechó aplausos y bastantes críticas; a diferencia de otros competidores, es una computadora en miniatura y hace mil cosas (maravilloso), lo que requiere un procesador de poder medio, lo que a su vez… le deja una autonomía exigua. Hay que cargarlo todos los días. Poco feliz para un dispositivo cuya usabilidad está en discusión.

No ayudó, además, que solamente funcione con el Galaxy Note 3 y el Galaxy S4, a diferencia de sus competidores, que son universales. Esto podría cambiar, sin embargo; además de que Samsung sigue sumando equipos a medida que libera su actualización a Android 4.3. Pero en Xataka reportan que alguien creó un firmware alternativo para que se pueda usar con cualquier celular con Android.

Pebble, algo más que un reloj (pero no mucho)

En las antípodas, quizás, está Pebble, el reloj inteligente nacido al calor del financiamiento colectivo , que ya vendió 190.000 unidades y que hace mucho menos (muestra las notificaciones de Android o iOS en su pantalla de tinta electrónica, es un control remoto, alarma, etcétera) pero sin intentar reemplazar al smartphone. Es un acompañante, que además permite sumar funciones, diseños nuevos, etcétera. Uno de sus fuertes es la autonomía (clave en un dispositivo que está todo el tiempo con el Bluetooth encendido) que ronda la semana con una sola carga.

Tener un precio de 150 dólares contra los 300 dólares del Galaxy Gear (en Estados Unidos) ayuda, sin duda. Más, cuando en ese país un reloj de pulsera convencional pero de buena marca tiene un precio que oscila entre los 60 y 100 dólares (no uno de lujo, se entiende).

Las ventas del Galaxy Gear, en discusión

A todo esto se sumó la noticia, publicada el lunes en el sitio coreano Business Korea , que denotaba que Samsung había vendido, desde su lanzamiento, 50.000 equipos. Muy poco para un lanzamiento del calibre que tuvo, y con una de las empresas de tecnología más poderosas del mundo detrás.

Pero luego Reuters publicó una nota en la que decía que según ejecutivos de Samsung el número rondaba los 800.000 equipos en dos meses, algo más acorde con lo esperado.

Otras voces, sin embargo , sugerían que esos 800.000 relojes fueron enviados al canal de ventas (y para Samsung representan una venta real) pero no están, todavía, en manos de sus potenciales usuarios, algo que después la compañía le confirmó a The Verge .

Samsung y Pebble no son los únicos en estar en el mercado de relojes inteligentes. Sony tiene una línea de relojes inteligentes hace tiempo, lo mismo que Motorola, aunque su MotoACTV está orientado a los deportistas, y otras compañías como I’M Watch tienen sus ofertas.

Hace mucho tiempo ya que se habla de la entrada de Apple en este mercado (aunque no sucedió hasta ahora) y de que Google haría algo similar, y que sería antes de fin de año, según el Wall Street Journal .

Más allá de de los tradicionales

Hay más: un chico de 19 años creó una campaña en Kickstarter para ofrecer el suyo. Como el Galaxy Gear, tiene un procesador de doble núcleo, corre Android y es más una computadora -o un celular- en la muñeca que un compañero digital.

Y finalmente Qualcomm pondrá a la venta el Toq : como el Pebble, limita las funciones que tiene, pero apelando a un par de tecnologías propias de la compañía. Además de usar sus propios procesadores, usa una tecnología para la pantalla llamada Mirasol; como la tinta electrónica, usa la luz ambiente para iluminarse (y se ve muy bien a la luz del sol), y no consume energía si no cambia lo que está mostrando en pantalla -clave en un reloj- pero al mismo tiempo puede mostrar color y animaciones, algo que la tinta electrónica todavía no logra.

La batería debería darle una autonomía de 3 a 5 días.

El Toq no es barato: 350 dólares a partir del 2 de diciembre en Estados Unidos. Y la compañía lo ofrece más que nada como un ejemplo de lo que puede hacer su tecnología, así que es probable que su distribución sea limitada (en principio sólo planean 100.000 unidades).

Pero me parece adecuado en lo que postula como funcionalidad; como el Pebble, muestra las notificaciones de un smartphone con Android, alarmas calendarios y mensajes; permite atender llamadas, pero no usando un micrófono en el reloj mismo (como el Galaxy Gear) sino apelando a unos auriculares inalámbricos.

De lo que ví hasta ahora, lo que más gusta es el Toq y el Pebble, porque son relojes antes que computadoras; no tengo ganas de estar pendiente de otro dispositivo para cargar cada día -y mucho menos uno tan poco vital como un reloj inteligente- y creo que ofrecen funciones adecuadas; después de todo, me ahorran de sacar el teléfono celular del bolsillo, pero a la vez, ¿cuánto esfuerzo puede requerir sacar el smartphone de allí para mirar su pantalla? Y me intriga qué pueden estar preparando los fabricantes tradicionales de relojes de pulsera, que hasta ahora no han dicho demasiado.

¿Qué opinan? ¿Comprarían un reloj inteligente, más allá del precio? ¿Qué función o característica valorarían más en un equipo así?

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