Viaje a la mirada del fotógrafo profesional

Ariel Torres
(0)
19 de julio de 2014  

Hace mucho que saco fotos. Hace mucho que sé que no tengo el ojo del fotógrafo. Por eso, tal vez, cuando veo una toma impresionante siento esa profunda y humilde admiración del que sabe que no sabe. Me ocurrió hace poco con la imagen que capturó Emiliano Lasalvia durante el último Abierto de Polo, en Palermo, y que ganó el prestigioso premio World Press Photo 2014 en la categoría Sports Action Single ( http://www.lanacion.com.ar/1664114).

Al revés que con grandes fotógrafos de otros países y medios, e incluso con otros colegas premiados que ya no viven en la Argentina, como el Pulitzer 2013 Rodrigo Abd ( http://rodrigoabd.com), veo a Emiliano casi todos los días acá en la Redacción. Obviamente, lo felicité por su logro y nos pusimos a charlar. A los dos minutos me di cuenta de que tenía una nota entre manos. No sólo por las anécdotas, algunas deliciosas, sino, sobre todo, por el revelador viaje al interior de la mente de un fotógrafo profesional. Lo que sigue es un resumen de aquella conversación.

–Contame sobre el premio que ganaste.

–El World Press Photo es uno de los premios más prestigiosos de la fotografía de prensa del mundo. Lo otorga una fundación holandesa que propugna la idea del valor de la imagen para contar distintas realidades. Hay varias categorías, como Spot News, General News, Daily Life, Singles y Stories, etcétera, y la categoría Sports Actions Single, en la que gané el primer premio. Creo que la importancia del World Press reside en que, de alguna manera, forja la mirada de los profesionales del fotoperiodismo. Es como un parámetro o termómetro de hacia dónde se está yendo con la fotografía de prensa.

–¿Qué dice tu foto acerca de hacia dónde está yendo la fotografía de prensa hoy?

–Para hacer un análisis de la tendencia habría que pensar más bien en un todo, el punto a punto no resultaría muy significativo. A grandes rasgos, la fotografía de prensa entendida como un momento anclado temporalmente está cediendo terreno a las imágenes que son capaces de contar procesos que están en desarrollo. Creo que, puntualmente, el premio que gané cae más en esa especie de concepto que se tenía del fotoperiodista como alguien que estaba al acecho de algo irrepetible

–¿Fuiste a Amsterdam a recibir el premio, no?

–Sí. En abril se realizó la entrega de premios en Amsterdam, ocasión que, más allá de la alegría de ir a recibirlo, me sirvió para conocer un poco más de los trabajos del resto de los premiados, ya que se hacen 2 jornadas de proyecciones muy intensas que se convierten en una especie de Aleph. De golpe el mundo pasa por esa pantalla de un teatro holandés y los ojos se llenan de historias.

–¿Cómo hiciste esa foto?

-La cámara que estaba utilizando dispara en ráfaga 10 fotogramas por segundo, virtud que casi no utilizo, salvo en este caso, debido a un problema que tiene del equipo: cada 2 fotogramas 1 sale totalmente mal, la imagen rota y en 4 colores complementarios. Consciente de este problema, en cuanto vi caer a Pablo Mac Donough apreté el disparador y saqué 25 fotos seguidas. Quizá si la cámara hubiese funcionado bien no sacaba la ráfaga y la foto no quedaba con la pata de la yegua tocando el casco del polista

–¿Cuánto pesa ese equipo?

–Son 5,5 kg del lente, que es un 400 mm, y alrededor de 1,7 kg del cuerpo de la cámara.

–En total, fue una suerte que esa máquina tuviera ese defecto.

–Viendo al resto de los ganadores del World Press me sentí muy argentino: de una dificultad puede originarse algo bueno. La foto salió en condiciones que no eran las ideales y, sin embargo, pude estar codo con codo con aquellos que no tienen ningún tipo de limitación de equipos o acceso a coberturas de interés mundial. El World Press Photo del año lo ganó un fotógrafo que trabaja para National Geographic y hace 5 años que está con el tema de las migraciones.

–¿Contame cuáles son los mayores desafíos de tu oficio?

–El mayor desafío es entender por dónde pasa la historia. Berger decía algo así como que el verdadero sentido de las imágenes lo da el paso del tiempo. Ahí es donde el fotoperiodista se diferencia del fotógrafo, en la conciencia de lo que está pasando y su posible proyección en el tiempo y, a la vez, en la organización de esos elemento dentro de una imagen para que resulten atractivos.

–¿Siempre fuiste fotoperiodista?

–Creo que el oficio se va adquiriendo a través de la práctica. Me siento más un fotógrafo permeable a los procesos sociales que me rodean y muy interesado en la vida de los otros.

–¿Toda la vida trabajaste como fotógrafo? ¿O hiciste otras cosas antes?

–Hasta que terminé la secundaria pensaba que iba a ser físico nuclear y que iba a estudiar en el Balseiro. Cuando tenía 6 años jugaba en el edificio del reactor de Bariloche, mi mamá es matemática y trabajaba ahí. Mi viejo es fotógrafo, así que a los 2 años ya entraba en el cuarto oscuro con él y veía cómo se formaban las imágenes, la magia de la transformación de un papel blanco en una foto.

"Siempre me atrajo la matemática y la física, estudie 3 años de astronomía en la universidad de La Plata, pero la cámara siempre estaba ahí, al alcance de la mano. Hasta que entendí que las ciencias exactas eran en realidad el hobby y lo que quería hacer de mi vida estaba más cerca de la fotografía.

–¿Tu mamá se puso mal cuando decidiste ir por la fotografía?

–Mis viejos siempre me acompañaron en las decisiones que tomé. El que intentó esbozar un pero fue mi papá más que mi mamá. En cuanto a la formación, nunca estudié formalmente fotografía. Sí necesitaba algo más, algo que tuviera que ver con qué se dice con la foto, y ahí entran [los fotógrafos] Adriana Lestido y Daniel Merle.

–Según me contaste, para tus fotos personales usás el smartphone, como la mayoría de nosotros. ¿Por qué?

–Por lo liviano, no sólo por lo que pesa el equipo profesional, sino por la liviandad de cabeza. Con estos smartphones la calidad es muy buena, no hay casi delay y resulta menos invasivo en la calle.

–¿iPhone o Android?

–iPhone y la app Hipstamatic por sobre todo ( http://hipstamatic.com/classic/).

–Me pasa con mis amigos fotógrafos que con cualquier cámara, hasta la más berreta, o con un smartphone, con cualquier cosa, sacan fotos notables. ¿Dónde está el truco? ¿Qué diferencia al fotógrafo profesional del resto de nosotros?

–La capacidad de aislar lo que te llama la atención. La persona que saca fotos está movilizada por la situación. El fotógrafo puede aislarla y sacarla de ese contexto para que sólo se vea eso. Lo que entorpece en general en las fotos de los aficionados es el "ruido" de las cosas que no quisieron fotografiar pero que incluyen sin darse cuenta en la toma.

–Aislarse emocionalmente también, me imagino. Es todo un tema ese, ¿no?

–Es un equilibrio raro, yo me dejo llevar por la emoción de la gente, ya sea en una cancha de fútbol o en la calle, sigo la corriente de esa tensión, pero en el momento en que ocurre el hecho, me pongo en un lugar más frío, el del observador. De alguna manera es ser, como ya lo dijo Herrigel en El Zen en el Arte del Tiro con Arco, el arquero, la flecha y el blanco, todo a la vez.

–¿Recordás alguna foto que haya sido especialmente difícil desde el punto de vista técnico o emocional o ambos?

–Durante la última toma de terrenos de Villa Soldati yo tenía franco y decidí ir por mi cuenta a hacer fotos. Mientras seguía a las familias que estaban ahí pensaba en cuántos intereses van por detrás de eso y me colgué mirando a unos chicos. Pensar en mi hija de 2 años fue inevitable. La diferencia de oportunidades que va a tener ella con respecto a esos chicos me pegó muy mal. Guardé mi cámara y me fui preguntándome para qué y quién uno fotografía. Desde lo técnico, lo más difícil fue el gol de Palermo bajo la lluvia.

–Ya que hoy casi todos sacamos fotos con el smartphone, y vos también, danos 3 o 4 consejos para hacer mejores fotos.

–Identificar y aislar el motivo de nuestro interés. Una vez hecho esto, tratar de ordenar esos elementos. Si es algo dinámico, adelantarnos a lo que va a pasar, ya que los teléfonos todavía no reaccionan tan rápido. Y jugar. También seguir a fotógrafos en Instagram, ver qué ven y preguntarse por qué. Al ser una herramienta que está al alcance de todos la diferencia se da en la mirada.

–Explicame eso de jugar.

–Muchas veces, las personas sienten una especie de obligación de postear algo, ya sea un plato de comida o lo que estén haciendo, cuando en realidad la fotografía pasa más por la organización de las luces y sombras de un mundo tridimensional metidas en un rectángulo bidimensional. Probar cómo se ven las cosas de contraluz, exaltar las aberraciones de los lentes, mover el teléfono mientras se fotografía, todas cosas que tiene más que ver con lo lúdico.

–Me quedó picando algo. ¿Encontraste una respuesta para la pregunta de para qué o quién fotografiás?

–Es difícil. De alguna manera desdoblé en mi cabeza lo comercial (aquello que le da de comer a mi hija) de lo personal. Para hacer una analogía, pasé de querer ser corresponsal de guerra a querer trabajar para la National Geographic, y paralelamente fotografiar para mí. No para cambiar el mundo, sino para entenderlo.

***

Hablamos de muchas otras cosas ese día, desde cómo varios fotógrafos aquí en el diario lo alentaron a enviar la imagen que ganó el premio hasta de los misteriosos meandros que nos conducen a seguir nuestra vocación, pasando por la imposibilidad de hacerse un selfie con un objetivo de 400 milímetros. Por ahora, sin embargo, cerraré esta columna con un dato mucho más relevante: el nombre de Emiliano en Instagram es: emiliano_lasalvia

Ah, y otra cosa: Pablo Mac Donough se levantó después de esa tremenda caída, lo revisaron y siguió jugando. Al parecer, en cuanto la yegua sintió la pata en la cabeza del jugador de La Dolfina –el instante preciso que se ve en la foto– hizo lo posible por levantarse más para no lastimarlo.

El 14 de febrero, el polista felicitó vía Facebook a Emiliano por su premio. No es para menos. La imagen es un retrato abrumador de cómo a veces sobrevivimos por unos pocos milímetros.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.