Microsoft aprende a empezar de cero

Detrás de la presentación del Windows Vista se esconde una historia que bien pudo derivar en el fracaso más grande de Microsoft; cómo la compañía de Bill Gates superó la llamada “crisis del Longhorn"
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28 de septiembre de 2005  • 01:54

REDMOND, Washington — Jim Allchin, alto ejecutivo de Microsoft Corp., entró en la oficina de Bill Gates en julio del año pasado para darle una mala noticia sobre la próxima generación del sistema operativo Windows: "No va a funcionar". La nueva versión, llamada internamente Longhorn, era tan compleja que sus creadores nunca serían capaces de hacerla funcionar.

Y esa no era la peor parte. Sería imposible rescatar a Longhorn porque los ingenieros de Microsoft desarrollaron el sistema como siempre lo hicieron con otros programas de software. Durante toda su historia, Microsoft ha permitido que miles de programadores produjeran su propia porción de código para más tarde juntar todo y formar un programa. Ahora, decía Allchin, Microsoft tendría de empezar todo de cero.

Gates resistió en un principio, presionando al grupo de Allchin a tomarse más tiempo hasta que todo funcionara. En los meses siguientes, Allchin y sus ayudantes también enfrentaron protestas de los programadores, que reclamaban que estaba tratando de imponer la burocracia y comprometía la creatividad de Microsoft. "Había una cierta ansiedad entre todos", dice Gates sobre este período.

Al fin, las advertencias de Allchin resultaron en lo que él y otros consideran la transformación del producto más importante de Microsoft. Un factor clave para el cambio: la amenaza creciente de rivales como Google Inc., Apple Computer Inc. y los fabricantes del sistema operativo Linux.

En años recientes estas empresas han creado innovaciones más rápidamente que Microsoft. Google ha sido particularmente eficiente en crear nuevos programas, como correo electrónico y mensajes instantáneos por Internet, observar su desempeño y actualizarlos constantemente.

Windows, de Microsoft, no podría reproducir enteramente este método, ya que el software, por su propia naturaleza, es un programa gigantesco que supervisa todas las funciones de una computadora. Sin embargo, Microsoft ahora se apresura en esa dirección: la del desarrollo de una sólida base para Windows a la que se pueden agregar nuevas funciones con el pasar del tiempo.

El principal temor de Microsoft siempre ha sido perder su cuasimonopolio en los sistemas operativos y los software básicos para PC. En el corto plazo, es poco probable que eso ocurra. Pero cuanto más Google y otros rivales se entrometen en el terreno de Microsoft, mayor es el riesgo de que algún día los consumidores concluyan que Windows es irrelevante.

La crisis del Longhorn ayuda a explicar la total reestructuración que el presidente ejecutivo de Microsoft, Steve Ballmer, anunció, organizando la firma en tres grandes divisiones. El principal objetivo es forzar a Microsoft a ser más ágil en la producción y distribución de software.

La reforma promovida por Allchin ataca un problema que existe desde el origen de Microsoft. Los pioneros de la ciencia de la computación preferían prácticas metódicas de codificación para garantizar que grandes computadoras utilizadas por bancos, gobiernos y científicos no se cayeran. Pero después del éxito de las PC en los años 80, empresas como Microsoft no tenían tiempo para eso.

Los usuarios querían funciones interesantes y prácticas lo antes posible. Toleraban, o no notaban, las imperfecciones ocultas en los programas de software. Siempre se podían arreglar los problemas que surgían. Con cada actualización, se hacía más difícil agregar nuevas funciones al software ya que nuevos códigos podrían afectar a todo el resto del sistema de manera impredecible.

Con todo el éxito de sus programas en los años 90, tan pronto Microsoft lanzaba una versión de un producto empezaba a producir la próxima. Allchin, que es codirector de la división Plataforma de Productos y Servicios de la empresa, desdeñaba esa cultura poco cuidadosa en la elaboración de software.

Cuando el proyecto Longhorn —el sucesor al XP, que es la última actualización completa de Windows—, empezó, equipos de ingenieros se dividieron para desarrollarlo como siempre lo habían hecho. Bill Gates ansiaba sobre todo que se introdujera un cambio fundamental a Windows, agregando una función llamada WinFS, que permitiría a los usuarios de PC buscar y organizar mejor la información. El principal objetivo era lograr que el usuario hiciera búsquedas simultáneas de datos en todos los archivos y programas del PC.

Pero el proyecto WinFS de Gates era tan problemático que los ingenieros empezaban a dudar si sería posible realizarlo. Además, la sucesión de arreglos hechos en las diversas versiones de Windows lo habían convertido en un blanco fácil de virus y otros ataques a través de Internet.

Allchin convocó la ayuda de dos veteranos: Amitabh Srivastava, un purista entre los científicos de la informática, y Brian Valentino, reconocido como uno de los profesionales de Microsoft más capaces de darle un giro a proyectos de software en aprietos. La base central del plan de los dos ingenieros era de que Windows fuera diseñado de manera tal que Microsoft pudiera agregar o quitar fácilmente nuevas funciones sin trastornar todo el sistema. Para eso, tendrían que tirar a la basura años de desarrollo de códigos para Longhorn y empezar de cero.

En agosto de 2004, Microsoft anunció que lanzaría Longhorn en el segundo semestre de 2006, con por lo menos un año de retraso, y sin la función WinFS. El equipo de Srivastava trabajaba horas extra para refinar las herramientas y la calidad del código de Longhorn empezó a mejorar. Pero los ingenieros enfrentaban desafíos continuos y Microsoft no logró cumplir el plazo de junio de 2005 para lanzar la primera versión de pruebas de Longhorn. Finalmente, el 27 de julio, la empresa envió copias de prueba de Longhorn, hoy bautizado como Windows Vista, a 500.000 clientes. El equipo de Windows sabía por experiencia que podría esperar que los usuarios presentaran miles de problemas. Pero el número de incidentes terminó siendo mucho menor.

El mes pasado, Microsoft distribuyó una versión de pruebas del proyecto WinFS de Gates, no como parte de Longhorn, sino como una planeada función adicional. La firma dijo este mes que lanzaría versiones de prueba de Windows Vista mensualmente. Es la primera vez que Microsoft hace algo así: una señal de la mayor agilidad del grupo de ingenieros.

Pueden pasar años hasta que Windows sea lo suficientemente flexible y permita que Microsoft agregue rápidamente nuevas funciones al sistema. Sin embargo, el cambio en la cultura de la empresa es perceptible. Tras exhibir Windows Vista a un grupo de fabricantes de software este mes, Gates comentó que el grupo de Microsoft Office está usando algunas técnicas de Srivastava para mejorar su código. "Son impresionantes las invenciones que esos hombres lograron hacer", dice. "Me gustaría que las hubiéramos hecho antes."

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