Morpheus: misterio en el barco congelado

Veinticinco años después de su extraña desaparición, se descubre el diario de un explorador polar
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30 de octubre de 2000  

"15 de junio de 1952. Hace ya dos semanas que abandonamos el rompehielos Valkyrie. Durante la semana perdí el contacto con mis compañeros. La expedición en busca del campamento en el que desapareció mi padre ha fracasado.

"16 de junio de 1952. No entiendo cómo ha podido surgir este barco de la nada. Al principio creí que se trataba de una ilusión... Pero ahora estoy sobre su cubierta y es mi última esperanza. Antes de que me congele debo conseguir entrar en su interior. Allí podré refugiarme hasta que me encuentren. Mis esperanzas se diluyen. Las compuertas están selladas."

Viajes de la mente

Nadie sabe cómo apareció el extraño diario del explorador polar Matthew Holmes en un polvoriento estante del sótano de la cátedra de Historia de la Universidad de Indiana, desde donde fue rescatado del olvido por el profesor David G. Barrows.

El doctor Barrows deduce, a partir de estas notas, que el motivo del viaje al ártico de Holmes es tratar de descubrir qué ocurrió con el padre de éste, desaparecido hacía más de 25 años. No se sabe con certeza si todo lo que se relata es verdad o producto de una mente agonizante. Tendremos que averiguarlo nosotros también en Morpheus, esta destacable aventura gráfica en 3D de FX Interactive.

Aunque no llega al nivel del que siempre se toma como paradigma del género, el clásico Riven, logra una calidad muy buena y no defraudará.

La reconstrucción 3D de los escenarios es detallada, con un mezcla de estilos de decoración muy marcada a bordo de la nave Herculania, aunque con predominio del art déco. Si en cualquier momento viéramos aparecer a Hércules Poirot o a Miss Marple no tendría que llamarnos la atención para nada.

Pese a lo descrito, la escalera principal de la nave nos recuerda llamativamente a la del Titanic. Aunque el barco está atrapado en los hielos, mediante la extraña máquina llamada Neurographicon podemos viajar con la mente a otros lugares, como la Dublín de principios del siglo XX. La instalación es sencilla, sin exigencias mayores de hardware. Los personajes no son generados por computadora, sino por actores reales.

Cada tanto, figuras fantasmales vienen a nuestro encuentro para brindar alguna pista, o un fenomenal susto.

La caja viene con 3 CD-ROM y un manual, que conviene leer con detenimiento antes de comenzar, ya que algunos enigmas que se plantean en Morpheus son difíciles de resolver, incluso para los cultores de este tipo de software de entretenimiento.

Un ejemplo serían las claves que brinda el texto para ingresar en los camarotes de los personajes. Por esto, conviene grabar frecuentemente la partida con diferentes nombres para descubrir cuál es la respuesta adecuada a las incógnitas.

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