Permitido señalar con el dedo

Hay ciertas cosas que parecen evidentes, pero pueden desorientar a los nuevos navegantes. La Web usa señales gráficas para guiarse
Hay ciertas cosas que parecen evidentes, pero pueden desorientar a los nuevos navegantes. La Web usa señales gráficas para guiarse
Ariel Torres
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20 de marzo de 2000  

En esta entrega nos dedicaremos a lo obvio. ¿Por qué? Porque en informática lo que es obvio para unos resulta un misterio para otros. Es un clásico. Usted llama al soporte técnico de su proveedor de Internet porque no puede acceder a ninguna página de Web. Para romper el hielo, el técnico le pregunta:

-¿Usted alteró las direcciones del DNS primario o secundario?

Usted no sólo no alteró nada, sino que ni siquiera sabía que existía algo así como el DNS ( DomainName System o Service ), fuese primario, secundario, terciario o de cualquier otro orden.

Claro que éste es un tecnicismo. Pero podríamos contarle anécdotas muy instructivas acerca de lo que los expertos creen que es obvio y la mayoría de la gente, al menos en sus primeras experiencias informáticas, ignora olímpicamente. Por ejemplo, es posible que alguien no llegue a ninguna página de Web simplemente porque no escribió un URL.

Por eso, y a pesar de que hemos recorrido un largo camino con El ABC (¡nuestra próxima entrega es la número 200!), en esta ocasión vamos a revisar el uso básico, elemental, obvio pero no tanto, de la Web.

Los básicos

Como dijimos en las últimas ediciones, conectarse con su proveedor de acceso a Internet no equivale a usar la Red. Ha conseguido vincular su PC al espacio virtual, y no es poco, pero ahora tiene que hacer algo, y hacer algo significa emplear alguno de los servicios provistos por Internet. Uno de ellos es la World Wide Web y, como los demás servicios, ésta requiere un programa cliente. En este caso, se trata del browser o navegador .

Si ni siquiera sabe si tiene un programa de esta clase instalado, anote: hay un 99% de probabilidades de que sí lo tenga. ¿Cómo podemos estar tan seguros? Porque cuando usted se suscribe a alguno de los proveedores de acceso recibe un disco con las herramientas básicas para la Red, entre las cuales se incluye -en primer lugar- algún browser. Por si esto no fuera bastante, las computadoras con Windows 98 tienen el Internet Explorer integrado a la interfaz, por lo que cualquier ventana capaz de mostrar archivos es al mismo tiempo capaz de mostrar páginas Web.

Si usted forma parte del pequeño porcentaje de usuarios de PC que no tiene un browser (por ejemplo, si usa Windows 95 y hace poco desinstaló las herramientas provistas por su servicio de acceso), puede optar por volver a instalarlas o pedírselas de nuevo a su proveedor. Está claro que, si no tiene un browser, no podrá bajarlas de la Web. Podría usar el cliente FTP ( ftp.exe ) que viene con Windows, pero no es precisamente un ejemplo de interfaz amigable.

Esto es personal

En la mayoría de los casos, sin embargo, habrá sobre el Escritorio o en algún submenú del botón Inicio , un browser; por lo general, el Netscape Navigator o el ya mencionado Internet Explorer (IE) de Microsoft. Se arrancan como cualquier otra aplicación.

Conviene, sin embargo, conec-tarse de antemano. Es decir: pri-mero llame al servicio de conexión y sólo cuando se complete el acceso arranque el browser. Esto le evitará los problemas (y cuelgues) de algunas versiones viejas, así como mensajes de error.

Los mensajes de error se deben a que los navegadores, aunque se distribuyen sin cargo lo invitan automáticamente a sus páginas Web.

La última versión de IE lo llevará inmediatamente a http://www.microsoft.com/spanish/msn , mientras que el Navigator abrirá http://www.netscape.com . Si no está conectado, no podrán acceder a esas direcciones y generarán errores.

Además, usted puede personalizar la página de inicio. Para eso, vaya a la barra de menús y elija Edit/Preferences en el Navigator o a Herramientas/Opciones de Internet en el IE. En ambos casos se abre un cuadro de diálogo; en el apartado Navigator del programa de Netscape o en la pestaña General (que es la primera) del de Microsoft encontrará las tres opciones para la página de inicio: Predeterminada (es decir, la home page del fabricante); en blanco ; y personalizada (usted elige su página de inicio).

Hay que moverse

Ahora está conectado a Internet y con el browser listo. El escenario más confuso para el recién llegado a la Red es un browser que no muestra nada. Como dijimos, con el atajo Ctrl+O o usando la barra de direcciones se escriben los URL que nos interesan.

Claro, ¿pero cuáles nos interesan? Con centenares de millones de páginas Web en el espacio virtual, la situación se parece a disponer de sólo media hora para visitar el Louvre.

Aquí ingresa el concepto de por-tal . Un portal es básicamente un punto de partida que clasifica sitios de Web. En la actualidad, en parte para justificar el abuso que se hace de esta palabra, se habla de portales horizontales (cubren muchos y diversos temas) o verticales (tratan un tema en particular).

Los dos portales clásicos de la Web son Yahoo! y Altavista. Funcionan de manera diferente y cumplen funciones en gran medida complementarias. Pero cualquiera es bueno para dar los primeros pasos. Si tiene las últimas versiones de Navigator o IE, verá que en los bookmarks (Netscape) o favoritos (Microsoft) hay una cantidad de direcciones listas para usar, clasificadas por rubro. Con el tiempo, usted podrá crear su propia colección de señaladores.

Escriba en la barra de direcciones la dirección http://www.yahoo.com (o use el atajo Ctrl+O ). Apriete Enter y luego de unos segundos aparecerá la página de Yahoo!. Cuando termine de cargar el indicador de actividad (una N en Navigator o un globo terráqueo con una e en el Explorer) se quedarán quietos. Si lo desea, pruebe con http://www.altavista.com

Observe que gran parte del texto de estas páginas está en azul. Lleve el cursor hasta cualquiera de esas palabras en azul, pero aún no haga clic. Por ejemplo, Science . La flecha del cursor se convierte en una mano que señala con el dedo índice. Eso solo ya le indica que está ante un link o hipervínculo.

Cuando haga (un) clic en ese link se cargará una nueva página, la de Ciencia. Allí habrá nuevos links, y así sucesivamente. Este seguir hipervínculos sin un rumbo fijo (o en busca de algo determinado) es lo que en la jerga se denomina navegar.

Pero, por supuesto, hay más trucos y atajos; los veremos en nuestra próxima entrega.

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