Project Alloy: la apuesta de Intel para la realidad virtual (y para el futuro de la compañía)

Es un casco que no requiere conexión a la PC; usa cámaras frontales para detectar las manos del usuario e integrarlas al entorno digital, pero sin requerir guantes o controles adicionales
Es un casco que no requiere conexión a la PC; usa cámaras frontales para detectar las manos del usuario e integrarlas al entorno digital, pero sin requerir guantes o controles adicionales
Ricardo Sametband
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16 de agosto de 2016  • 17:57

En la década del 90, Intel hechó mano de la campaña "Intel Inside" para hacerle saber al usuario común que su tecnología estaba dentro de la computadora que compraba (y que eso, en teoría, traía un beneficio). Hoy la PC representa más de la mitad de la facturación de la tecnología, pero a 35 años de la primera PC es un negocio estancado. Para peor, Intel se perdió el tren de la movilidad personal y no logró transformarse en un jugador en el terreno de los smartphones, salvo como proveedor minoritario de módems. Así, y como parte de la reconversión que viene haciendo en los últimos años (y que incluyó despidos masivos y salirse efectivamente de la competencia en chips para smartphones y tabletas sencillas) Intel está intentando llevar ese concepto de Intel Inside más allá de la PC. O, visto desde otro lado: hacer la PC una cosa muy distinta de su diseño original.

Anteojos con chips Intel

Brian Krzanich, el CEO de Intel, durante la presentación del casco de realidad virtual Project Alloy
Brian Krzanich, el CEO de Intel, durante la presentación del casco de realidad virtual Project Alloy

Una de las apuestas más grandes está en la realidad virtual y, sobre todo, en lo que Intel llama "merged reality", algo así como realidad fusionada. Alude a una tecnología única que tiene la compañía para mezclar lo real con lo digital. Por eso la compañía presentó hoy, en la apertura de su conferencia anual para desarrolladores (Intel Developer Forum) un visor de realidad virtual llamado Project Alloy, que pone en práctica toda la tecnología que la compañía viene desarrollando en los últimos tiempos. Además de incluir un procesador Intel, usa RealSense, la tecnología de captura y análisis de imágenes que desarrolló la compañía.

Las claves de Alloy: todo el hardware necesario está integrado en los anteojos, es decir, no requiere estar conectado a una PC para funcionar; es capaz de detectar movimiento en tres ejes (tanto por la orientación de la mirada del usuario como por su desplazamiento); y usa las cámaras RealSense para alertar de una posible colisión y, la frutilla del postre, integrar las manos del usuario en el entorno digital. Reconoce los diez dedos, su ubicación y movimiento, y los muestra en el entorno digital, y permite interactuar con él; el resto de los fabricantes usa controles remotos, o guantes especiales, para lograr algo semejante. De ahí lo de la fusión de realidades.

Pero la compañía no aspira a competir de forma directa con HTC o Facebook, sino "hacer lo que hicimos siempre: crear una plataforma para que otros puedan diseñar productos", dice Reinaldo Affonso, director de tecnología de Intel para América latina.

De hecho, Intel publicará Project Alloy como una plataforma abierta a mitad del año próximo, para que otros fabricantes creen sus anteojos de realidad virtual con su tecnología. Durante la presentación, el CEO de Intel, Brian Krzanich, invitó a Terry Myerson, mandamás de Windows, al escenario, y juntos anunciaron que el año próximo estará disponible Windows Holographic, la plataforma para estandarizar la interacción con los anteojos de realidad virtual, y las especificaciones que deben tener las computadoras que usen Windows 10 para aprovechar esta función.

Si suena conocido, es porque Google anunció algo similar en mayo último, pero para Android: Daydream, una plataforma que define el hardware mínimo para hacer funcionar la realidad virtual en Android.

Internet de las Cosas y procesamiento de imágenes

Intel está haciendo una apuesta similar en Internet de las Cosas, con chips que apuntan al mismo mercado que los chips ARM: procesadores muy pequeños, muy modestos, muy baratos, pero que serán el corazón de Internet de las Cosas, donde lo que vale no es tanto la potencia de cálculo como la vinculación con sensores y el procesamiento eficiente, dos áreas en las que Intel viene trabajando hace tiempo, tanto con su chip de bajo consumo, Curie, como su flamante plataforma Joule y -presentado hoy en la conferencia- Aero, un motherboard diseñado para drones, que incluye toda la tecnología de sensores de la compañía. La compañía mostró, en sociedad con GE, un farol de calle que tiene cámaras y sensores para detectar la presencia de peatones y subir la intensidad de la luz, saber cuándo un espacio está disponible para que estacione un auto, medir el ruido ambiente, etcétera.

También está usando RealSense (una tecnología para cámaras que incluye sensores de profundidad) para armar un sistema de grabación de video en 360 grados que, dice Krzanich, está instalando en múltiples estadios en Estados Unidos; usa su poderío computacional para combinar las tomas de múltiples cámaras y crear un sistema que le permite al televidente cambiar el punto de vista de la cámara con la que está viendo un partido; la gracia es que puede hacer el cambio en tiempo real, y sin saltos entre una toma y otra, porque un sistema transforma todo el registro en un entorno 3D.

La compañía está también haciendo grandes apuestas en inteligencia artificial, con la adquisición de varias compañías del rubro en los últimos tiempos, y en los centros de cómputo que dan vida a la Nube (es decir, a los servidores que hacen funcionar los servicios online que usamos a diario). Según Intel, hoy un usuario promedio genera unos 500 MB de datos al día, que crecerán a 1,5 GB (es decir, el triple) para 2020; a esto se sumará toda la información generada por los autos autónomos, los múltiples dispositivos conectado a la Internet de las cosas, etcétera. Toda esa información debe ser procesada, y ahí Intel ofrecerá sus procesadores más poderosos.

Para Intel, el desafío está en lograr demostrar que su tecnología es mejor que la de sus competidores: en Internet de las cosas, sobre todo, debe competir con los múltiples fabricantes de chips ARM (históricamente, más baratos y y de menor consumo que los de Intel) y con las varias compañías que desarrollan software para autos autónomos y para realidad virtual. No es menor que la compañía haya anunciado aquí que comenzará a fabricar chips ARM para terceros. Todo un cambio de época.

La realidad virtual, en primera persona, por Guillermo Tomoyose

03:39
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