Falta para saber qué equipos podrán usar la nueva versión de Android

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Google no dio muchos detalles sobre los requerimientos técnicos de Android L, el sucesor de KitKat; además de los Nexus, HTC es el único fabricante que confirmó los modelos que usarán esta nueva versión; el rol de AndroidOne
Ricardo Sametband
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27 de junio de 2014  • 00:55

Tenemos nuevo Android. O mejor dicho: lo tendremos en la próxima primavera, cuando esté lista la versión final conocida como Android L (hoy está disponible una versión para desarrolladores que tengan un Nexus 5 o Nexus 7) presentada el miércoles . Google no dio precisiones sobre qué hardware base necesita esta versión, pero no hay razones para creer que necesite más que el hardware sobre el que corre Android 4.4, es decir, el de buena parte de los equipos que están en el mercado.

Aparecen, ya, las primeras confirmaciones de equipos que usarán Android L además del Nexus 5 y 7 (la tableta de 2013; la de 2012, al parecer, se queda afuera). HTC ya confirmó que los dos HTC One (el original, o M7, y el flamante M8 ) se actualizarán a Android L. También se publicó que el Moto X y el Moto G recibirían la actualización, pero resultó ser un dato de un perfil apócrifo en Facebook de Motorola Alemania, según me confirmaron en la oficina local (lo que no quita, por supuesto, que accedan a ella; simplemente no hay información oficial todavía).

Así que no hay mucho material al respecto, pero cualquier equipo con cuatro núcleos y 512 o 1 GB de RAM deberían alcanzar.

En teoría, claro, porque los agregados estéticos que hacen luego los fabricantes pueden impedirlo, porque requieren memoria RAM adicional. El Samsung Galaxy SIII y SIII Mini (que tienen 1 GB de RAM) no se actualizarán a Android 4.4 KitKat porque según su fabricante la memoria no le alcanza para cargar todas las funciones que agrega TouchWiz, el entorno de usuario modificado por Samsung. Una versión de SIII que tiene 2 GB sí se actualizará. Y por supuesto estos equipos y otros más antiguos también pueden correr KitKat con algunas de las muchas versiones alternativas de Android .

Lo otro que hay que tener en cuenta es que aún si un fabricante decide actualizar ciertos equipos a Android L, la última palabra la tiene la operadora, que es la que decide si homologa esa actualización (además de hacerle los cambios que crea pertinentes). La mayoría lo viene haciendo a buen ritmo, pero a juzgar por la historia reciente, si el teléfono tiene más de un año y medio o dos, es poco probable que se actualice. A la vez, Google viene trabajando hace rato para separar el sistema operativo de algunas de las funciones que ofrece, permitiendo descargar manualmente -en cualquier equipo- su calendario, la cámara e incluso el launcher del equipo, lo que neutraliza parte de ese posible retraso.

Android One, una suerte de línea Nexus económica

En este punto es interesante lo que Google dijo sobre Android One, su nuevo hardware de referencia para smartphones económicos (y que es complementario a la familia Nexus, que sigue en pie). Es una idea similar a la que implementó Microsoft con Windows Phone: define un hardware base para asegurar que el rendimiento del teléfono sea decente como mínimo.

Fuente: AFP

Google ofrecerá a fabricantes en países "emergentes" un hardware de referencia del que se asegurarán que corra Android L adecuadamente. De hecho, Google se encarga de todo excepto la construcción específica del equipo y su aspecto final; incluso administrará la actualización del sistema operativo (aunque no explicaron cómo harán para sortear el obstáculo que ponen algunas operadoras; ¿será quizás que sólo los venderán libres, como los Nexus?).

La intención de Google es clarísima: con un teléfono con pantalla de 4,5", doble SIM y radio FM y un precio de menos de 100 dólares (las escuetas referencias que dieron de ejemplo ayer en la conferencia de apertura del Google I/O) van por la creciente masa de fabricantes chinos e indios (como Micromax, Spice y Karbonn, las compañías indias mencionadas por Sundar Pichai en la presentación) que usan la versión AOSP de Android, un Android básico que -punto clave- no está certificado por Google y por lo tanto no tiene acceso a sus herramientas y servicios, ni a su tienda de aplicaciones, ni muestra sus avisos, etcétera. Esa es la razón por la que estos equipos usan tiendas de aplicaciones alternativas.

Los celulares chinos también salen de diseños de hardware de referencia, que proveen Qualcomm, MediaTek y otros fabricantes de procesadores: con sus chips como centro y el resto de los componentes elegido para asegurar que todo funcione (en teoría, al menos), y así reducir los costos de fabricación.

Android One va en contra, además, de las dos propuestas económicas de Microsoft/Nokia: el smartphone con Windows Phone más vendido es el Lumia 520; su bajo precio pero prestaciones razonables (y que el sistema operativo funcione a un ritmo decente) lo hicieron popular. Y la compañía, con su línea X ( que se actualizó recientemente ), apunta a combinar la vasta oferta de aplicaciones para Android con la promoción de los servicios de Microsoft por sobre los de Google, tal como dijeron explícitamente en la presentación de la plataforma .

Y de hecho Microsoft está apostando al mismo mercado: el de los fabricantes chinos e indios que tienen equipos de bajo precio; por eso ahora Windows Phone no tiene costo de licenciamientoy sumó socios en esa región .

Pero volviendo a Android L: Android One equivale a una suerte de línea Nexus, pero con hardware económico y usando la nueva versión de Android (sin modificaciones, y evitando que haya equipos baratos que se presenten con una versión más antigua del sistema operativo), por lo que no parece tener grandes requerimientos y debería estar disponible -al menos potencialmente- en la mayoría de los smartphones anunciados en 2013/14. Con KitKat Samsung, Sony, LG y Motorola se movieron relativamente rápido; sería raro que no lo hagan con esta versión. Para cuando llegue la primavera tendremos más detalles.

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